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Errata

Evaristo Aguirre

París, pateado

Es solo la sexta acepción de patear en el diccionario –“Andar mucho, haciendo diligencias para conseguir algo” y, además, se especifica que es de uso coloquial, pero como el tono de estos textitos errateros no puede ser más que coloquial, y es un verbo que me gusta mucho, lo utilizamos. Y porque en los libros sobre ciudades no siempre se tiene la impresión de que el autor haya pateado mucho sus calles, ¿verdad?

La literatura de viajes es tan variada que cualquier generalización resulta absurda, pero ocurre a menudo que lo que se cuenta en un libro y en otro y en otro se parece demasiado. Como todos los géneros, tiene sus claves, diríamos que sus corsés, y por ello engancha tanto cuando te plantas ante un libro cuyo autor se ha fijado en otras cosas, o de otra manera.

José Gutiérrez-Solana (Madrid, 1886-1945) fue un impresionante pintor y un notable escritor, cuya literatura ya estuvo por aquí hace tiempo. Paseando por la Feria del Libro madrileña, el otro día, me encontré con un libro suyo del que no había oído ni leído nada nunca. Se titula París, y lo ha publicado la editorial granadina Comares, en su colección La Veleta.

Pasa con los libros de esta editorial que tienen escasa repercusión en la prensa y que se ven poco en la mayor parte de las librerías, por lo que hay que esforzarse para saber de sus novedades. Por eso es tan de agradecer que en la mencionada feria las editoriales tengan sus casetas, con todo su fondo allí, lujuriosamente al alcance la mano. Ya habían publicado, hace unos años, las dos entregas de la España negra del mismo Solana.


Pues este París, que tiene una bonita portada, resultó ser la recuperación de unos escritos inéditos del pintor, redactados cuando estuvo en aquella ciudad, entre 1937 y 1939; los han rescatado y editado Ricardo López Serrano y Andrés Trapiello. Destacan en sus introducciones los dos editores que Solana se fijó y contó cosas de París como si estuviera paseando por el viejo centro de Madrid y es cierto que no parece que el escritor tuviera interés alguno por lo exótico. Cuando habla de los judíos y su barrio, por ejemplo, se mete en un jardín considerable, pero es una maravilla cuando escribe de todo lo demás.

Gutiérrez-Solana se pateó las calles de París, las calles pequeñas, y los callejones; las avenidas también, claro. Y por supuesto que habla de las gárgolas de Notre Dame, pero también de los carniceros del mercado de Les Halles y de toda la fauna humana que veía. En París siempre han campado a sus anchas intelectuales, modistas, modelos, espías, artistas y gente con mucho estilo y con mucho mundo y de mucho fuste, a ver. Pero en esta ciudad, como se lee en Solana, ha habido toda clase de personajes cutres o, sencillamente, más normales que una barra de pan –bueno, baguette–, los cuales, si se fija en ellos quien sabe ver y contar lo que tienen de destacable, de extraordinario, son una materia prima literaria de excelente calidad.

Rectificación gráfica:

Carlos C. es un asiduo e interactivo lector de Errata, lo que es muy de agradecer. Y nos ha escrito lo siguiente respecto a la entrega de la semana pasada:

Cada vez es Ud. más cruel con sus lectores, Sr. Aguirre. ‘A la derecha están los nombres:’ escribe Ud. Pues será una Cuestión de Edad, pero el tamaño de letra es tan pequeño ¡que no puedo leerlos!”.

Esperando que lo de la crueldad sea en tono de broma, rescato y agrando la lista de autores de Hank Over. Y mil perdones.


eaguirre@divertinajes.com




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