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Errata

Evaristo Aguirre

Vamos a ver...


Es normal que cantantes como David Bisbal o Luis Miguel, por ejemplo, concedan entrevistas, sobre todo cuando acaban de publicar un nuevo disco o inician una serie de recitales, lo que en el caso de estos dos intérpretes implica centenares de miles, cuando no millones, de discos vendidos y recintos abarrotados de público. ¿Pero alguien podría imaginar que, dado el éxito y el favor de la gente con el que cuentan, el uno o el otro dijeran que la música buena es la de ellos y no esa que los críticos o expertos ponen por las nubes, Bach, Miles Davis o Lennon y McCartney? Pues resulta que en el ámbito de la literatura, estas simplezas se dicen –poniendo gesto serio, claro–, se publican y nadie dice nada. 

Las siguientes frases las ha pronunciado el novelista Ruiz Zafón, al hilo de la aparición de una nueva novela, tras el contundente e indiscutible –ojo a esta palabra, que al ratito volveré sobre ella– éxito de su anterior obra –se habla de diez millones de ejemplares despachados en todo el mundo–; ahí van: 

1. “Los lectores son personas que acceden por igual al cine, la televisión y la literatura. Un público de gustos amplios y criterios propios. Existe también el lector que define su identidad con un producto cultural determinado y eso es esnobismo”.

2. “El aparato crítico oficioso y aquellos que se llaman intelectuales se han quedado atrás, como las viejas beatas, para vestir santos y siguen dogmatizando sobre lo que debemos leer”.

3. “Hoy hay más talento en el cine y la televisión que en el 99 por ciento de la producción editorial”.

4. “La gente de talento de otros medios no es tan pedante como los del mundo literario, ni ponen a parir a sus colegas. Eso te permite mantener cierta fe en la vida”. [La fuente es una entrevista publicada en el diario ABC, el 18 de abril de 2008]

Vuelvo a lo de “indiscutible”: R.Z. es buen escritor; a un número impresionante de personas le ha apasionado una de sus novelas; R.Z. ha roto muchas barreras en cuanto a ventas, a exposición pública; ocupa un destacado puesto en el mercado editorial, en el mundo literario y en el área de interés de los medios de comunicación; R.Z. es un triunfador en toda regla. (Todo esto, con las variaciones necesarias, podría aplicarse al mencionado Bisbal, y también a Lennon y McCartney)

La opinión, o lo que sea, sobre la obra de R.Z. no viene a cuento en esta Errata, porque este rinconcito no está dedicado ni a la crítica –por falta de capacidad del autor– ni a la difusión de novedades –por falta de interés del mismo autor–, y hay muchísimos libros que no voy a poder leer en mi vida…

Pero hay cosas, R.Z., que no vienen a cuento:

1. La preferencia por un producto cultural determinado no es esnobismo es, sencillamente, una opción. ¿Soy acaso esnob porque no me guste la literatura negra y sí la poesía? Vamos, hombre. ¿Soy esnob porque prefiero ver, en la televisión, Perdidos a Los Serrano? Naaaaaa.

2. ¿Críticos e intelectuales dicen lo que hay que leer? ¿Dónde lo dicen? ¿No será en los suplementos de libros, que tan poca gente lee? A los lectores de R.Z. –como ocurrió con los de Javier Cercas o con los de García Márquez o con los de Sandor Marai, por citar casos muy diferentes– nadie les dijo qué tenían que leer.

3. Los del porcentaje del talento no sé calcularlo…; ahí me callo.

4. ¿Qué en otras artes, oficios, profesiones o familias la gente no se pone a parir los unos a los otros? ¿Alguien ha escuchado a un pintor hablar de sus coetáneos? ¿A un usuario de Apple hablando de los pecés? ¿A un músico heavy hablando de los grupos de pop?





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