Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Errata

Evaristo Aguirre

Por el jefe

“A mí me gustan los corridos, porque son los hechos reales de nuestro pueblo”. “Sí, a mí también me gustan, porque en ellos se canta la pura verdad”. “Pues ponlos, pues”. “Órale, ahí va”.

Este diálogo se oye al principio de la grabación de una canción titulada Jefe de jefes, de la banda mexicana Los Tigres del Norte. Y la letra dice (resumida) así:


“Soy el jefe de jefes señores,
me respetan a todos niveles,
y mi nombre y mi fotografía,
nunca van a mirar en papeles,
porque a mí el periodista me quiere,
y si no mi amistad se la pierde.


Muchos pollos que apenas nacieron,
ya se quieren pelear con el gallo,
si pudieran estar a mi altura,
pues tendrían que pasar muchos años,
y no pienso dejarles el puesto,
donde yo me la paso ordenando”.

Aunque a ellos no les gusta, a estos grupos del norte de México se les engloba en una música llamada narcorridos; y aunque ellos lo niegan, muchas de sus canciones están compuestas para mayor gloria de los señores de la droga que trafican en la frontera de México con Estados Unidos. Puede que no estén todas encargadas ex profeso, pero, desde luego, los músicos juegan con esa mitología sin un ápice de crítica, al contrario.

Tiroteos, asesinatos, secuestros, fiestones, conciertos… la vida del lumpen, sea en el rincón del mundo que sea, tiene sus reglas, sus escalafones, sus caídas en desgracia y, cómo, no, sus secretos.


Yuri Herrera no tiene aún treinta años, es mexicano (de Actopan, en el estado de Hidalgo) y, por lo que he leído en la solapa de su primera novela, Trabajos del reino, publicada en España por Periférica, ha estudiado literatura y similares con ahínco y, leído lo leído, aprovechamiento.


Trabajos del reino cuenta la historia de un músico a quien recluta un narco y se lo lleva a vivir a su Palacio, donde tiene una auténtica corte. El Artista –así se le llama durante la novela al músico– debe cantar las hazañas del jefe, y ya. Pero aquel mundo le va atrapando, se mete en sus líos y… Bueno, no lo cuento.

Tiene aires de fábula esta novela, está contada de tal manera que con unos pequeños cambios podría ser la historia de uno mafiosos italianos en Nueva York, o de una panda del crimen organizado en los Balcanes. Pero, a la vez, tiene un aire de proximidad, de cercanía con lo que está pasando en el mundo en que vivimos. Y eso no es fácil, no, hablar del presente, casi de noticias, y no perder el aspecto literario, no perder la solidez de la ficción demuestra, creo yo, que el texto que hace eso es literatura de la buena. Pues eso.

“Soy el jefe de jefes señores,
y decirlo no es por presunción,
muchos grandes me piden favores,
porque saben que soy el mejor,
han buscado la sombra del árbol,
para que no les dé duro el sol”.





Archivo histórico