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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Las cerezas


En realidad, yo escribí a Diego Moreno, de Nórdica, porque acababa de recibir Imago, la única novela de Carl Spitteler, y me había llamado la atención el último párrafo de la contraportada: «La mezcla de fantasía y realidad, así como el tema de la mujer, a la vez inspiradora y destructora, fascinó a otro eminente suizo, Carl Gustav Jung, que elaboró su noción de Imago a partir de la lectura de esta novela.» Tate, me dije, aquí hay temita.

No siendo como no soy experta en Jung, ni en Suiza, pedí ayuda al editor para saber más sobre la relación entre Spitteler y Jung. Él me dio algunas indicaciones, un par de links (1 y 2) y, como quien no quiere la cosa, llamó mi siempre dispersa atención sobre el hecho de que en nada publicará El proceso, de Franz Kafka, con traducción de Miguel Sáenz y dibujado por el alemán Bengt Fosshag.


¡Me pirro por las novedades! Así que ahí estaba yo, babeando por más información. Y Diego no sólo tuvo la gentileza de mandarme algunas ilustraciones para que se las mostrara a ustedes en exclusiva (se me llena la boca de decir «exclusiva»), sino que además me explicó cómo selecciona a los llamados a enriquecer los grandes clásicos que, en dos tamaños, consolidan libro a libro su biblioteca de ilustrados:

«Esa es la parte más difícil del libro. Antes de encargar el trabajo a un ilustrador hay que conocer bien su estilo para saber si será capaz de establecer ese diálogo con el texto. Ilustrar un libro no es hacer dibujos de algunos pasajes del libro, es un trabajo mucho más creativo que requiere de un cierto vínculo con el texto a ilustrar. Si no te apasiona el libro es difícil que las ilustraciones conmuevan al lector. Una vez elegido el ilustrador le dejo total libertad total para que trabaje. Quiero que me sorprenda y eso es lo que siempre sucede. Las imágenes que te has formado del libro no tienen por qué coincidir con las del ilustrador.


»De momento estamos trabajando con ilustradores de mucho prestigio, cuya elección es más fácil al tener numerosos libros publicados (lo que ayuda mucho a conocer sus posibilidades), pero a partir del año que viene daremos a conocer el trabajo de ilustradores que empiezan».

Y no tan jóvenes…

Claro que no siempre hay que buscarlos, a veces texto e ilustraciones vienen de la mano y, en ocasiones, de maneras poco ortodoxas. Lean esta historia:


«Hacia 1999, el filólogo y poeta Luis Alberto de Cuenca encontró en una librería de viejo una edición de Les contes des fées, de Charles Perrault, ilustrados por Lucien Laforge en blanco y negro y color y publicados por Jean Cocteau y Blaise Cendrars en sus Éditions de La Sirène en 1920. El libro, una auténtica joya bibliográfica, incluía los ocho cuentos en prosa del gran narrador francés: La bella durmiente del bosque, Capertucita Roja, Barba Azul, El gato con botas, Las hadas, Cenicienta, Riquete el del Copete y Pulgarcito


Así arranca la presentación de esta obra que, en pocas semanas, podremos disfrutar en español publicada por Rey Lear y traducida por el propio Luis Alberto de Cuenca «siguiendo fielmente la edición ilustrada por Laforge, que excluye las moralejas en verso que figuran en la editio princeps de 1697».

Imagino que, bien o mal, por sí mismo o gracias a Walt Disney, quien más quien menos conoce a Charles Perrault (1628-1703); menos «popular» es sin embargo Laforge (1889-1952), cuya tarea como ilustrador incluye ediciones de Las mil y una noches, así como de obras de Baudelaire y Rabelais. Ha llegado el momento de colocarlo en el lugar que merece. Por cierto, este gato de la derecha, ¿no les parece el primo felino del cánido de Mariscal?

Tiras de uno…

Egido acaba de publicar El Derecho en la obra de Kafka, un ensayo juvenil de Lorenzo Silva, abogado como el autor de El proceso y El castillo, cuyas organizaciones burocráticas analiza. Los libros nunca vienen solos.

Además, ese Blaise Cendrars que con Jean Cocteau animaba las Éditions de La Sirène de los cuentos de Perrault es obviamente el mismo que tras abandonar los estudios viajó a Rusia, experiencia que le inspiró la Prosa del Transiberiano que hace nada editara Demipage, y que años después de perder el brazo derecho en la Gran Guerra y de habituarse a escribir con la izquierda, diera a imprenta Ron, relato de la vida aventurera de Jean Galmot que ahora recupera Barataria.

… y salen varios


Apenas acababa de abrir el paquete en el que me llegaba La bendición, de Nancy Mitford, editada por Libros del Asteroide, que ya nos permitiera disfrutar con A la caza del amor y Amor en clima frío, cuando me entero de que Global Rhythm prepara un libro de su hermana Jessica: Muerte a la americana.

La historia de las hermanas Mitford ha sido contada muchas veces, alguna de ellas aquí mismo. Les recomiendo, no obstante, el artículo que Isabel Melenchón publicara en su día en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia, y que se halla en el archivo web de Libros del Asteroide. Pero hoy me interesa sobre todo esta Jessica, de la que hasta ahora (a no ser que la caprichosa página del ISBN me engañe) no habíamos podido leer nada.

Jessica Mitford nació en Burford, Oxfordshire, en 1917. A diferencia del resto de su familia, excepción hecha de Nancy, se reveló pronto como una izquierdista convencida: adolescentes, ambas sopesaron la posibilidad de viajar a Alemania para asesinar a Hitler. Evocando este episodio, escribió: «Desgraciadamente, mi deseo de vivir era demasiado fuerte como para llevar a cabo este plan», un proyecto que «podía haber cambiado el curso de la historia». Años más tarde, cuando percibió la magnitud de la tragedia desencadenada por la locura del nazismo, «con frecuencia lamenté amargamente mi falta de valor».

En 1937, Mitford conoció a Esmond Romilly, sobrino de Winston Churchill, quien acabada de regresar a Gran Bretaña tras combatir en las Brigadas Internacionales y estaba a punto de volver a España, esta vez como periodista. Se casaron, claro, y durante la luna de miel él escribió Boadilla, un relato de sus experiencias que en Gran Bretaña publicó Hamish Hamilton pero que, si no me equivoco, aquí no ha sido editado.

Fue un matrimonio breve pero intenso. En 1939 se trasladaron a los Estados Unidos; cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Romilly se unió a la Royal Canadian Air Force. Murió en 1941, durante un raid sobre la Alemania nazi.

Mitford mientras tanto empezó a trabajar en la Office of Price Administration donde conoció a un abogado radical, Robert Treuhaft, con quien se casó en 1943. Juntos se afiliaron al American Communist Party, y se mostraron muy activos dentro del Movimiento pro Derechos Civiles. Cinco años más tarde, se mudaron a Oakland donde Treuhaft entró en un bufete especializado en sindicatos y derechos civiles. Sus actividades durante esos años de lucha les valieron una llamada del temido Un-American Activities Committee…  Joseph McCarthy los tenía, como a tantos (magro consuelo) en el punto de mira.

Cierto, el fervor comunista ortodoxo de la pareja, entendido como admiración por lo que sucedía en la URSS, se fue desinflando conforme llegaban noticias sobre lo que ocurría en la Unión Soviética. No así su ánimo combativo. En su condición de líder sindical, Treuhaft estaba al tanto de las dificultades de los trabajadores, particularmente de una: lo complicado que les resultaba a los trabajadores pagar los funerales. Para reducir esos costos desorbitados fundó la Bay Area Funeral Society, un servicio benéfico.

Fruto de esa experiencia es The American Way of Death (1963), libro que se convirtió en un best-seller y en cuya portada sólo aparece el nombre de Mitford, porque el editor pensó que los libros con dos autores se venden peor.

Jessica Mitford murió en 1996.

Un paseo


Hace unos días, iba yo desde mi casa hacia la Hemeroteca Municipal de Madrid cuando, en pleno corazón de Malasaña, en el cruce de las calles de San Vicente Ferrer y Dos de Mayo, encontré una librería reventona que —me dije— antes no estaba ahí. Tres rosas amarillas, se llamaba, y evidentemente estaba consagrada al cuento. «Volveré», pensé para mí, al tiempo que me asombraba de que aún haya locos dispuestos a abrir un espacio así en cualquier parte, más aún en un barrio cuyo nombre para los que no viven aquí evoca sobre todo macrofiestas y los botellones de toda talla.

Apenas cinco días después del hallazgo, y cuando yo aún no había podido cumplir la promesa que me había hecho a mí misma, recibí un correo electrónico firmado por María Martinón-Torres, José Luis Pereira y Antonio Albors. ¡Eran los locos!

«Se llama Tres Rosas Amarillas, como el cuento que Carver escribió en homenaje a Chejov, dos grandes del cuento de ayer y el de hoy. Creemos que es la primera librería especializada en cuento, al menos en España. El proyecto nace de la ilusión y la veneración por el cuento, un género al que le sobran adeptos y le faltaba su propio espacio. Intentaremos tenerlo todo —¡o casi todo!— de relato, que por supuesto va desde los grandes y consagrados del relato (Ford, Cheever, Carver, Tizón, Poe, Saki, London, Merino, Kureishi, Bolaño, Hoffman, Borges, O’Connor, Cortázar, Melville, Oé, Bradbury, Kawabata, y ese larguíiiisimo etcétera que abraza a autores de ayer y de hoy), a otros consagrados literatos cuya obra en relatos también hermosos han quedado quizá eclipsados por su obra novelística o ensayística (Nabokov, Conrad,  Pirandello, Mann, Stevenson), autores de prestigio más desconocidos en nuestro país (Zúñiga, Zapata, Obligado, Hipólito), por supuesto los imprescindibles cuentistas latinoamericanos (Quiroga, Shua, Arlt, Ocampo, Peri Rossi), clásicos de siempre (Andersen, Perrault, Las mil y una noches y el Decamerón, entre muchos otros), antologías de épocas y de autores o leyendas anónimas y cuentos populares, pero también habrá sitio para escritores noveles y menos conocidos, primeras obras o publicaciones de relatos de concursos. ¡Y lo que no tenemos, lo buscaremos! Queremos que sea además un rincón de cultura viva, con presentaciones de libros y lecturas comentadas.»

Contaban muchas más cosas, como que en su agenda tienen citas fantásticas, como la Noche de los Libros con Eloy Tizón, lecturas comentadas de su obra con Andrés Newman, encuentros de alumnos con el laureado Ignacio Ferrando, además de otras iniciativas con Literatura en Breve de RNE5 o los diversos talleres de escritura y creación literaria de Madrid, así como el decidido apoyo de una editorial de referencia como Páginas de Espuma y la sintonía con las demás dedicadas al cuento.

Lo más curioso, aunque a estas alturas no sé por qué deberíamos sorprendernos, es que los tres abajo firmantes son tres profanos del negocio librero, «tres amigos que se encontraron en el espacio de la literatura, de procedencias y vidas paralelas muy dispares, a los que quizá nos falte sentido práctico y conocimiento del "negocio" (si es que esto puede serlo), pero nos sobra ilusión y entusiasmo por darle al cuento el espacio que se merece».

La página web está en construcción, pero ya podéis acceder a ella para mandarles un mensaje de ánimo. La inauguración oficial es el próximo jueves, a las 20.00 horas. Suerte, y gracias.

Acuse de recibo


Nada sucedía como lo había imaginado y otras certezas
Ángeles Valdés-Bango
Caballo de Troya

En 2005, la editorial que dirige Constantino Bértolo publicó Los años de aprendizaje de María V, novela de una autora asturiana de la que poco sabíamos, y a la que El País seleccionó como una de las nueve nuevas voces de la narrativa reciente. Porque nueva era, a pesar de su edad: Ángeles es una mujer madura, que disfruta de la jubilación (y la escritura) en su región natal.

Ahora vuelve con Nada…, 18 relatos en los que la autora —leo en la contraportada— «trabaja las pequeñas pasiones, el lado turbio del vivir y el sobrevivir, el rencor, los celos, el hastío, la mezquindad, el egoísmo depredador, el pequeño odio de cada día…», y Constantino (gracias, mil gracias) me envía el libro con una nota: «Confío en que la maldad de estos cuentos inmisericordes te haga disfrutar». Objetivo cumplido, amigo Bértolo. Y tomen nota en Tres rosas amarillas.


La democracia ayer y hoy
Luis A. García Moreno / Gabriel Tortella (eds.) 
Gadir

La democracia ayer y hoy ofrece al lector una visión panorámica, reflexiva y crítica sobre un tema de permanente interés y de absoluta actualidad, como es el de la calidad del sistema político, la democracia, que hoy prevalece en Occidente. Un sistema cuya vigencia, en aparente paradoja, abarca apenas dos breves períodos bien delimitados de la historia de la Humanidad: dos siglos de la antigua Atenas y el período transcurrido desde la Ilustración hasta hoy. A partir de la visión multidisciplinar que proporcionan los distintos ensayos, el lector tiene acceso a una verdadera historia de la democracia, y a una comparación conceptual y práctica de la etapa antigua -la democracia griega, diseccionada aquí magistralmente- y la etapa moderna -la evolución de la noción y la praxis de la democracia desde el siglo XVIII hasta hoy-, con un especial énfasis en los problemas actuales.


Mundo, S.A.
Pablo del Barco
Menoscuarto

Según el autor, esta colección de veinte relatos reinventa la realidad y ofrece un mundo imposible, el caos que no tendría que ser. Su norte es navegar sin hundirse con todos los objetos que le rodean, porque todos tienen su alma y su lógica, su tiempo y su espacio. El espacio en el que transcurre la acción de Mundo S.A. se asocia a veces a un Brasil vivido e inventado; mientras el tiempo se remonta desde hoy hasta la infancia del escritor, en un viaje perpetuo tras recuerdos y sueños tercamente perseguidos.

Mundo S.A. es el número 31 de la colección Reloj de arena que dirige Fernando Valls y se dedica a la narración breve en sus diversas manifestaciones (cuento, relato, microrrelato…), serie donde ya se ha publicado la narrativa breve completa de autores tan señalados como García Lorca, Delibes y Carmen Laforet.


Hasta nunca, amor
Massimo Carlotto
Traducción de María Ángeles Cabré
Emecé

Giorigo Pellegrini, un ex militante de la extrema izquierda italiana, regresa a su país tras un largo exilio en Centroamérica donde estuvo luchando con la guerrilla. Quiere redimir su pasado político, convertirse en un hombre respetable, ganar dinero e ingresar en los círculos más exquisitos de la alta sociedad italiana. Sin embargo, escapar de su pasado no será tarea fácil. Pronto se involucra en los negocios de un conocido mafioso y empieza una carrera criminal en la que la violencia, la corrupción y el crimen serán las armas que Giorgio utilizará para conseguir su objetivo, y ser finalmente «como los demás, uno de tantos».




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