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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Dallas Buyers Club


Nominada a los Oscar, pero con pocas posibilidades de triunfo, Dallas Buyers Club es el tercer largometraje del realizador canadiense Jean Marc Vallée tras las estimables Crazy y Café de Flore, la primera una sensible aproximación a la adolescencia de un chico bisexual y la segunda una irregular pero visualmente imaginativa historia de vidas cruzadas.

Vallée demuestra una gran valentía para acercarse a personajes complejos y en situaciones adversas sin descartar nunca cierta magia en la puesta en escena y un saludable sentido del humor. Se beneficia de un tour de force interpretativo del versátil Matthew McConaughey, que sale más que airoso al interpretar a Ron, un maduro, otoñal y mujeriego cowboy que descubre su seropositividad en la Norteamérica de los ochenta. El director se apoya con inteligencia en la fuerza que el actor da al personaje y en la mezcla de humor, tristeza, rabia y melancolía que destila un relato sobre la intolerancia y los prejuicios. Ron no es necesariamente simpático pero consigue despertar cierta empatía al no tomarse demasiado en serio a así mismo.

El filme mantiene el ritmo hasta el final a pesar de algunas secuencias aisladas que no tienen la misma fuerza dramática o irónica que otras. Vallée evita el sentimentalismo a favor del coraje y la denuncia, como ya hizo en sus dos anteriores largometrajes, y no teme el material inflamable que tiene entre sus manos logrando, con pocos detalles, una disección demoledora y a la vez lúdica de un periodo y una sociedad. Tras su apariencia áspera y sus toques de comedia gruesa o negra se esconde una película meditada y sensible sobre la apatía social y los prejuicios arraigados.

Ron debe enfrentarse a la avaricia, la especulación y los prejuicios de las industrias farmacéuticas y al estigma social vigente en el momento de la pandemia. Conoce a Rooney, una transexual enferma (encarnada con encomiable esfuerzo y corrección por tan sexy como inexpresivo Jared Leto) que se sitúa en el polo opuesto de la personalidad avasalladora y sexista de Ron pero que lo ayuda a montar un negocio de medicamentos ante la pasividad criminal de las instituciones, la cobardía de los gobernantes y el inmovilismo de la clase médica.

Dallas Buyers Club es una película inteligente e incisiva, realizada con dinamismo y brillantez. En su conjunto solo desmerece un poco la falta de intensidad que Leto aporta a su personaje frente a un protagonista que llena la pantalla. Un filme dinámico, que mezcla el humor y lo trágico, la ironía y el patetismo, y una pequeña obra maestra del cine independiente sobre la hipocresía social. Una película honesta sobre los inicios del VIH en EEUU que debió realizarse hace mucho tiempo.

Un irreconocible Matthew McConaughey




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