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Desde la sexta fila

Bamba & Lina

El cojo de Inishmaan


EL COJO DE INISHMAAN

AUTOR
Martin McDonagh

ADAPTACIÓN
José Luis Collado

DIRECCIÓN
Gerardo Vera

INTÉRPRETES
Marisa Paredes, Terele Pávez, Enric Benavent, Irene Escolar, Marcial Álvarez, Ferran Vilajosana, Teresa Lozano, Adam Jezierski y Ricardo Joven

Teatro Infanta Isabel
Madrid. Desde el 31 de enero 2014. (Antes estuvo en el Teatro Español.)

La opinión de Bamba

La historia quiere que, del mismo modo que antaño la gran Vicky Peña se enamoró del texto desconocido, La reina de la belleza de Leenane, de un autor desconocido, Martin McDonagh, y logró llevarlo a escena, hogaño es Irene Escolar quien, tras descubrir El cojo de Inishmaan, del mismo autor, conquistó a Gerardo Vera para traerlo a nuestras tablas. A lo que se ve, McDonagh (Londres, 1970) tiene gancho con las actrices.

La obra es la primera parte de una trilogía sobre Aran, que se completa con El teniente de Inishmore y The Banshees of Inisheer. El desencadenante de la acción es el rodaje (real: Man of Aran, 1934) de una película en la isla de al lado, que moviliza a los más jóvenes del lugar, ansiosos todos de emprender vuelo.

Podía haber sido cualquier otro. Lo que esa excusa logra es que los personajes se revelen como lo que son: desesperantemente mezquinos, limitados, crueles incluso, tiernos a pesar de todo. En medio de todos, el cojo del título, el único que tiene claras las cosas, un personaje sobre el que caen todas las desgracias y que, al cabo, no encontrará  la salvación.

Ferran Vilajosana hace un despliegue físico para dar vida al cojo del título, e Irene Escolar está a la altura de su desalmado personaje, si bien después de verla tanto (es una habitual en la cartelera madrileña), tiendo a pensar que necesita un director que la saque de sus maneras. Marisa Paredes y Terele Pávez lidian con dos personajes que son dos dulces (la segunda lo saborea mejor que la primera, más mortecina), lo mismo que Teresa Lozano, que tiene un par de escenas que tronchan al público. Su hijo en la ficción, Enric Benavent, está brillante como risible gacetillero. Los demás, Marcial Álvarez, Adam Jezierski y Ricardo Joven, más que correctos.

Confieso que lo pasé bien. Y eso que la miseria que hay en escena es acongojante.

La opinión de Lina

Me gustan Irlanda, su música y sus típicos tópicos así que El cojo de Inishmaan me tenía ganada de mano, y más lo hizo siendo tan universal el tema de su argumento.

El montaje de Gerardo Vera es amigable pero adolece de cierta fragilidad en el desarrollo, hasta el punto que en un momento dado parte del respetable se arrancó en aplausos no para remarcar un episodio memorable sino dando por terminada una función que apenas había pasado su ecuador.

De los actores y su actuación diré que me pareció muy meritorio, por lo que de cansado tiene mantener la pose y la postura minutos y minutos, el trabajo de Ferran Vilajosana; que viendo actuar a Irene Escolar me vinieron a la memoria Víctor Manuel, Sabina y tantos cantantes que, aún gustándome, me resultan de canción única; que Terele Pávez no defrauda; y que estoy deseando encontrarme (ella en el escenario, yo en el patio de butacas) con esa gran actriz que dicen es Marisa Paredes, las veces que he podido mirarla (unas cuantas ya), no la he visto.

Por cierto, no debe ser tan malo el teatro cuando, a pesar de la crisis, siempre está lleno.




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