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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Ciudad abierta


Teju Cole debuta en la ficción sin aspavientos, pero con un paso firme y decidido a hacerse oír. En esta su primera novela Ciudad abierta (Acantilado), avalada por críticas excelentes, premios, y un boca a oído incesante de unos lectores a otros, lleva al lector de la mano en sus diarios paseos por una Nueva York vista a través de los ojos de una persona que no nació en ella; y le cuenta, sin trampas vitales, estilísticas o de trama, los pensamientos y sentimientos que sus variados contrastes urbanos y humanos le van produciendo.

Hay que manejar la escritura con verdadera maestría para hilar tan fino como lo hace el debutante urdiendo un tejido literario tan sutil y resistente como el de una tela de araña en la que atrapa al lector. Su sentido lírico empapa sus imágenes aunque nunca se abandona a la página fácil rellena de hermosas metáforas y guiños al lector. Todo lo contrario: su estilo rezuma sobriedad y concisión y su llave maestra no es más que una simplicidad de exposición que deslumbra por su sensibilidad en el detalle y la ausencia de énfasis.

El protagonista es un psiquiatra de origen nigeriano (como el autor) que tras su trabajo en un hospital callejea por las arterias de la gran manzana con la mente abierta y receptiva a todo lo que le rodea. Mientras tanto repasa su vida en Nigeria como mestizo, hijo de negro y alemana, piensa en sus amigos, en sus vecinos, en sus pacientes y en sus compañeros de trabajo. Y, además, se relaciona con la gente que deambula por las aceras, casi todos emigrantes como él, excepto un par de personajes, un anciano profesor de literatura y una médico belga, que utiliza como logrado contraste en su discurso sobre la inmigración y el racismo.

La novela se divide en dos partes y estas, a su vez, se vertebran en paseos numerados del uno al veintiuno —con una oxigenante escapada a Bruselas—.

Aventurándose lejos de su casa, perdiéndose en la inmensidad de la ciudad, nuestro protagonista le sirve a Cole para tratar con exquisita sensibilidad y sentido común temas de hondo calado como: integración, desarraigo, la decadencia de los viejos valores, las secuelas del 11-S, el holocausto, la música de Mahler… No hay ideología ni crítica panfletaria en su exposición, sólo la necesidad de conocimiento y comprensión del mundo que le rodea por parte de Julius, el protagonista. Y todo narrado con la sencillez pasmosa del maestro que conoce el verdadero valor de cada palabra y el lugar preciso donde engastarla.




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