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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Pacto de silencio


The Company You Keep, aquí traducida cómo Pacto de silencio, es la última película dirigida y protagonizada por Robert Redford quien se muestra, como ocurría en Gente corriente, mejor director que actor… aunque la historia nos suene un poco transitada.

Estamos ante un thriller de investigación o periodístico lleno de acción y sorpresas pero teñido de un sabor otoñal (como el que desprepende ese viejo luchador por “causas perdidas” que encarna Redford) que, si bien al final desprende cierto tufo a moralina conservadora, muestra una serie de personajes que ocultan (bajo nuevos nombres y vidas) un pasado izquierdista y revolucionario en los EEUU de los años sesenta y setenta. Una revolución que ya no puede hacerse de la misma forma y que parece, como vemos en la película, no tener un relevo claro.

La película se apoya en una inteligente interpretación de Shia Labeouf como el joven periodista a la vez pragmático e idealista, cazanoticias e investigador de verdades y mentiras del pasado de su poderoso país. Un personaje a la vez tierno y oportunista.  La premisa argumental recuerda levemente a la película de Lumet Un lugar en ninguna parte, el mensaje final es igual de dudoso, pero sustituye el intimismo por acción, giros, ironía y suspense.

Lejos de la radicalidad de algunos filmes como Daniel o Silver city, Redford ha rodado una cinta humanista en el que encarna a un otoñal padre de familia que se ve involucrado en un asunto del pasado y debe rendir cuentas ante la obtusa justicia de su país. Junto a secuencias de acción y drama familiar bastante convencionales (aunque resueltas con soltura), encontramos en este largo pero entretenido filme algunos momentos memorables como el encuentro final entre Redford y una madura Julie Christie, que le roba una secuencia crucial.

En resumen, un filme en principio hecho a la medida del Hollywood liberal pero sin más alcance que una versión progresista de las novelas de John Grisham con algo de Ian McEwan. Una parábola moral, un drama solvente y un thriller trepidante disfrazados con algo sobre la política y los antiguos rebeldes de los EEUU demasiado diluido como para dejar poso alguno.




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