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Desde la sexta fila

Bamba & Lina

Los hijos de Kennedy

La obra


 

LOS HIJOS DE KENNEDY

AUTOR
Robert Patrick

DIRECCIÓN
José María Pou

ELENCO
Maribel Verdú, Emma Suarez, Ariadna Gil, Fernando Cayo y Álex García

Teatro Cofidis
Desde el 11 de octubre de 2013

 

 

La opinión de Bamba

Conste que iba bien predispuesta, y ello por un motivo nostálgico: recuerdo cuando la obra se estrenó en España, un acontecimiento, y por otro inmediato: el día anterior había visto El mayordomo, así que estaba, por así escribirlo, en el aire del tiempo.

Conste también que no comparto la fascinación que algunos sienten por la década de los 60, pero que puedo entenderla. Y que vislumbro su potencial dramático.

Conste incluso que, tratándose de un texto añoso (fue estrenada en 1975), estaba preparada para la benevolencia y perdonarle los pecadillos propios del envejecimiento.

Conste que, siendo éste el año en el que se conmemora el 50 aniversario del asesinato de JFK (22 de noviembre de 1963), la recuperación del texto no se me antojaba caprichosa.

Conste… bueno, vale, vayamos a la obra. Son cinco monólogos cuyas fuentes apenas se cruzan unas miradas.

Emma Suárez hace de lo que (tengo la sensación de que siempre) hace últimamente: una panoli, en este caso, una neoyorkina panoli; Ariadna Gil hace de lo que (tengo la sensación de que siempre) hace últimamente: una amargada, en este caso, una hippie amargada; Álex García, al que no tenía el gusto, hace lo que puede (que es mucho) con el texto más ingrato de la noche; y los dos caramelos se los llevan Fernando Cayo y Maribel Verdú, el primero sobrado en la piel de una loca, la segunda tierna y divertida en su papel de aspirante frustrada a Marilyn.

Los cinco están muy por encima de un texto que, conste, ha envejecido mal.

Y puestos a dejar constancia, conste que mi deseo de disfrutar de una noche de teatro no se vio favorecido ni por las toses (confirmado: hay gente que va al teatro a toser. Los señores de Strepils podrían hacerse de oro en el ambigú) ni por los ñiiiicss ñaaaaacs de las butacas más incómodas y ruidosas de la escena madrileña.

La opinión de Lina

Los hijos de Kennedy, los supervivientes de los 60, los trasnochados, los desencantados, los adormecidos, los ilusionados… Sin contemplaciones, la obra de Robert Patrick, estrenada en 1975, coloca a los espectadores de más edad frente a su realidad actual y previene a los más jóvenes de la que será su inevitable evolución vital.

Cinco actuaciones intachables, cinco, sobre las que brilla, alumbrada por el personaje más luminoso, Maribel Verdú.

En honor a la verdad, he de decir que la representación me está gustando más en el recuerdo de lo que la disfruté en la sala, posiblemente porque en mi cabeza no retumban las estridencias musicales del montaje.




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