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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Marzo marcea


Lo confieso, lo de santificar las fiestas de guardar y derivados nunca ha sido mi fuerte. ¿Una prueba? Acabada la Semana Santa, yo inicio mi penitencia.

Lectores, confieso que he pecado. La semana pasada publiqué una carta de un lector en el que se decía, a propósito de la novela Y punto de Mercedes Castro, que no se mencionaba el nombre de la editorial de la que la autora había sido despedida en ninguno de los medios de comunicación que se hacían eco de la aparición de la novela. Y precisaba: «ni tampoco en un reciente artículo del escritor y periodista Manuel Francisco Reina en el ABC de hace un par de domingos, sólo apuntan todas estas crónicas que fue "una prestigiosa editorial" la que la despidió».

Pues bien. Manuel Francisco me ha hecho llegar el texto al que alude el lector, y en el que da el  nombre de la editorial. Es éste:

«Más miedo que los dragones me dan a mi los sucesos recientemente acaecidos en cierta editorial. Si hace unas semanas alabábamos el buen hacer de la editorial Espasa, relanzando la colección Austral que cumplía su setenta aniversario, gracias al sabio esfuerzo de su editora, Nuria Esteban, valiéndole el reconocimiento de muchos y en particular el Premio Nacional al Fomento de la Lectura de este año, nos hemos quedado tiritando al saber que en pago de tan excelente trabajo Espasa la ha despedido una semana después de ser premiada. El prolegómeno fue la expulsión de Antonio Rivero, quien propició una de las mejores Casas del Libro, que pertenecen a la editorial, la de Sevilla, con una nutrida e interesante programación cultural, además de otras diez personas de una profesionalidad más que encomiable, como en el caso de la editora de ficción Mercedes Castro, una de las mejores editoras-me reitero-que hay en este país. Va a tener razón el crítico Manuel Rodríguez Rivero, que conoce bien esa casa, cuando decía en las páginas de este diario: “esa editorial que se llama Espasa y que, a ese paso, quizás termine conociéndose como Ex-pasa” y más adelante, “la mayor lealtad de los trabajadores hacia sí mismos es que, al final de cada jornada se acuerden de introducir en sus pen drivers sus datos y llevárselos a casa” porque está claro que trabajar bien por ella cuesta caro. Resulta que dos editoras citadas estaban, una, con reducción de horario por maternidad, la otra, embarazada de cinco meses. Quiero pensar que es una torpeza de la nueva directora general de Espasa, Ana Rosa Semprún, y su equipo, porque no casa mucho con la Ley de Conciliación de la Vida Laboral y Familiar de las mujeres trabajadoras en estas circunstancias. Me cuesta creer que el Señor José Manuel Lara estuviese al corriente, o gente tan humana, profesional y amiga como Ana Gavín o Adolfo García Ortega -en México cuando sucede esto- estén de acuerdo, por no decir que  Espasa ha tenido siempre mucha independencia a pesar de pertenecer al grupo Planeta.  Esperemos que el prestigio de Espasa no resulte dañado, hay que recordar que el gran logro de la Semprún es crear la colección “rosa” Manderley, no sea que nos encontremos junto a Ortega y Gasset las obras completas de Corín Tellado, o la biografía de Fofó, que son muy respetables, pero tienen otros sellos más propicios. Menos mal que algunas novelas tienen corazón, lema de la colección romántica Manderley, porque hay editoriales que no tienen ni entrañas.»

Pido disculpas públicamente al compañero, y prometo ser más vigilante.

Copycat


Quizá recuerden, los muy memoriosos, que hace algún tiempo publiqué un par de entradas (1 – 2) donde reproducía cubiertas de libro repetidas, la demostración evidente de que por pereza, coincidencia o fatalidad, a veces los editores sacan al mercado libros que se quieren distintos y se presentan muy parecidos.


Confieso que no he encontrado ninguna más, al menos no de libros que yo haya podido ver y tocar, pero fisgando por ahí sí he caído de hoz y coz en un par de blogs (12) donde denuncia las que ilustran este texto y muestran muchas más, prueba evidente de que la falta de imaginación o eso que piadosamente nuestros mayores, los que hacían guardia a pie de linotipia, llamaban «los duendes de la imprenta» siguen haciendo de las suyas. Y también dan fe de la existencia de un curioso colectivo, el de los que no tienen nada mejor que hacer que fijarse en estas cosas, del que me autoproclamo miembro destacado.

Ni se compra ni se vende...

... el cariño verdadero. Lo dice, así o de manera similar, la copla y yo me lo creo. Aunque, claro, hay a quien le da por matizar.

Me cuenta una amiga que en la editorial en la que ella se desempeña recibieron hace algunas semanas un correo electrónico en el que una empresa especializada en la organización de eventos literarios les indicaba, además de los precios de sus servicios, lo que costaba incluir en su página webuna reseña de los libros allí presentados. Reseña favorable, supongo, por cuanto la comunicación dejaba bien claro que la obra sería comentada en la sección de libros recomendados.

No he podido confirmar más detalles, pero la fiabilidad de quien me lo cuenta es total y absoluta, así que doy la información por buena. Kafkiano, ¿no?

Narrativas

Bartleby Editores es una editorial conocida, sobre todo, por sus veleidades (permíteme, Pepo, la palabra. O mejor no, no me la permitas, porque no refleja la magnitud de vuestro empeño) poéticas. Pero eso no significa que descuide su colección de Narrativas...

Tras Brigitta, de Adalbert Stifter (autor al que en España hasta ahora sólo había publicado Cátedra, en 1990: Piedras de colores), vuelve a su vocación primera, que no es la de rescatar secretos olvidados, sino la de editor novelas y libros de relatos inéditos en nuestro país y firmados sobre todo por narradores contemporáneos.

En esa línea, y para confirmar esa vocación, llegará en abril Sólo una palabra tuya, de Niall Williams, escritor irlandés del que en España se han publicado tres novelas (las anteriores, en Seix Barral). La prensa británica se rindió ante esta obra.

También, los Cuentos completos del argentino Haroldo Conti, uno de los desaparecidos de la dictadura. Con su primera novela, Sudeste, Conti ganó el Premio Fabril (1962); gracias a En vida consiguió alzarse con el primer Premio Barral de novela (1972) y con Mascaró, el Premio Casa de Las Américas (1975). El 4 de mayo de 1976, tras el golpe militar, fue secuestrado. Para Pepo Paz, la edición de estos Cuentos era una asignatura pendiente de la producción editorial en nuestro país. El volumen incorpora un emotivo relato de sus últimas horas que firma el Nobel colombiano Gabriel García Márquez, amigo personal de Conti.

Más adelante, en el segundo semestre de 2008, vendrán obras de Brigitte Reimann (Los hermanos), Lydia Davies (Varieties of disturbance, libro de relatos finalista en 2007 del National Book Award), y Antonio Crespo Massieu (El peluquero de Dios y otros cuentos). Tiempo habrá de hablar de ellos y, mejor aún, de leerlos.

Hombres y mujeres de poca fe

Dicen que la poesía se muere... que no hay poetas, pero sobre todo que no quedan lectores... ¡ay! Y sin embargo, un artículo de El País ha venido estos días a demostrar que un vate puede anidar incluso en lugares en principio desprovistos de todo lirismo.

Lean, si no me creen, la curiosa manera que tiene un juez que se llama Álvaro Gaspar y ejerce en Tenerife de dictar sentencia:

«Procede acceder a la separación / que imploran tanto el señor Triana / al que no le da la real gana / de soportar la tensión / como la señora Sarmiento / que no sufriendo escarmiento / tras su primer tropezón / persiste en el mismo tono / y aduciendo el abandono / suplica una solución.»

¿Para cuándo un Premio Loewe judicial?

Acuse de recibo


Bochan
Natsume Soseki
Traducción de José Pazó
Impedimenta  

Botchan es un indiscutible clásico de la moderna literatura japonesa y, desde hace más de cien años, una de las novelas más celebradas por los lectores de aquel país. Considerada el Huckleberry Finn nipón, y comparada también con El guardián entre el centeno, narra las aventuras de Botchan, un joven tokiota descreído y cínico, alter ego de Soseki, al que mandan como profesor a una escuela rural situada en la remota isla de Shikoku. En su nuevo destino pronto se topará con una serie de insólitos personajes, como el jefe de estudios «Camisarroja» o el «Calabaza», un triste profesor de ciencias de aspecto enfermizo y ánimo sombrío. Pero sobre todo se verá obligado a hacer frente a una auténtica caterva de fieros alumnos asilvestrados, que se consagrarán a hacerle la vida imposible.


Carta a mi mujer
Francisco Umbral
Planeta

La obra póstuma de Francisco Umbral en la que rinde homenaje a su mujer, describe su vida y la de su mujer en los primeros ochenta, cuando aún viven en Madrid y acaban de comprarse una casa en las afueras, La Dacha. Bellas descripciones del jardín son el escenario en el que se disecciona su matrimonio y, en esencia, todos los matrimonios, la convivencia, con su complicidad y su distancia. «No debieras leer, María, este capítulo, para no saber que eres feliz cuando lo ignoras, porque entonces lo sabrías y se estropearía el encanto. Pero aquella niña de los pinares adolescentes, que iba para nada, que luego se me extravió en Madrid, aventura en que yo mismo la metí, es de nuevo una criatura natural, hembra y sencilla, que riega los ciruelos con fervor.»


Lady Smith
Mabela Ruiz-Gallardón
El Andén

Juana es una joven de apenas trece años que, tras perderlo todo durante la invasión francesa de Badajoz en 1812, se entrega a la protección de Sir Harry Smith, un oficial de las tropas que el Duque de Wellington dirige en apoyo de los españoles. El flechazo entre la atractiva extremeña y el valiente oficial inglés surge en el instante mismo en el que se conocen. A partir de entonces, comparten un mismo destino de luchas, aventuras, privaciones y victorias militares.

Mabela Ruiz-Gallardón (Madrid, 1970) es doctora en Filosofía del Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Es asimismo autora de diversas monografías y artículos sobre filosofía jurídica. Durante varios años ha sido columnista habitual en el periódico nacional La Gaceta de los Negocios. Lady Smith es su primera novela.


Narciso fin de siglo
Manuel Segade
Melusina

Este texto recorre el laberinto de la Europa finisecular de la mano de un singular flaneur. Bajo la óptica de la crisis, los intelectuales del momento levantaron un coherente y oscuro sistema de signos que constituye un fragmento ignorado y fundamental para recomponer la genealogía de la mentalidad posmoderna. Es ésta una oportunidad única para conocer los míticos pasajes de Benjamin, el infierno de Strindberg,  las noches de spleen de Baudelaire, los rituales de magia de Papus y la teurgia de Eliphas Lévi, las intoxicaciones de opio de Alfred Jarry y la galería secreta de monstruos sexuales de Krafft-Ebing. El recorrido nos permite también calibrar la importancia de prácticas de la vida cotidiana como los diarios íntimos, el esoterismo, el consumo de drogas, la sexualidad, la decoración o la vestimenta. Para articular su investigación, el autor se apropia del mito clásico de Narciso como el relato modelo que explica ese momento en toda su complejidad.




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