Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Desde la sexta fila

Bamba & Lina

Master Class

LA OBRA



MASTER CLASS

AUTOR
Terrence McNally

DIRECCIÓN
Agustín Alezzo

ELENCO
Norma Aleandro como Maria Callas, Carolina Gómez y Lucila Gandolfo, Marcelo Gómez, Santiago Rosso y Hugo Argüello

Teatros del Canal. Madrid
Del 9 al 27 de octubre de 2013

 

 

La opinión de Bamba

1) Cuando una va a ver a Norma Aleandro, espera un milagro. Es una actriz prodigiosa, y en una ocasión asistí a una obra en la que, en el breve espacio de un baile, rejuvenecía muchos años a su personaje.

2) La María Callas de Master Class es uno de esos papeles que las actrices de talento y una cierta edad no pueden, ni quieren, rechazar. En Estados Unidos, la encarnaron Zoe Caldwell, Patti LuPone y Dixie Carter; en España, Nuria Espert (bajo la dirección de Mario Gas); en Francia, como recuerda Lina, Fanny Ardant ¡dirigida por Polanski!

3) Terrence McNally decretó (también lo dice Lina) que la Callas de Aleandro era la mejor de todas.

Como saben, la obra imagina una de las clases que María Callas, prácticamente retirada, impartió en la Julliard School de Nueva York. La lección nos permite atisbar lo que La divina entendía cuando hablaba de arte, de ópera, y desencadena recuerdos que nos descubren a la María de carne y hueso, enamorada, traicionada, abandonada.

¿Entonces? Escuché el texto como si Norma Aleandro estuviera destilando para nosotros, espectadores y alumnos, las esencias de su arte. Que es mucho, y enorme. Habla Callas de disciplina y sacrificios, e imaginas a Aleandro luchando por la perfección; habla Callas de escuchar a los compositores, de dejarse guiar por ellos, y comprendes lo que Aleandro quiere decir cuando habla de interpretar.

La protagonista está estupenda, tanto en los momentos en los que Callas no calla y suelta maldades sobre sus compañeros, como en esos otros en los que, sola bajo el foco, se entrega a los recuerdos. Quienes la acompañan, contrapuntos necesarios para lo que no es sino un monólogo, están más que correctos. Sin embargo, me faltó el toque de magia que hace de una función una experiencia inolvidable. Al cabo, la clase no está a la altura de sus dos maestras.

La opinión de Lina

No conseguí ver a la Callas. Norma Aleandro dio magistralmente la clase, pero se me figuró su propia clase, no la de María. La esperaba morena, todo lo más caoba, y salió castaña clara. La esperaba esbelta y salió ataviada con un atuendo que lejos de estilizarla la hacía parecer contrahecha… No pude evitar compararla con la Fanny Ardant dirigida por Roman Polanski (París, 1997) que tan buen recuerdo de Master Class me dejó hace años y, casi segura de que la actuación de Ardant no pudo ser mejor que la de Aleandro y de que las palabras del autor reproducidas en el programa son ciertas («la mejor versión [la de Aleandro] de cuantas había presenciado hasta el momento [Buenos Aires, 1994] en todo el mundo»), me temo atrapada en el cualquier bien pasado fue mejor.

No vi a la Callas esta vez. Pero el eco de su voz se ha instalado de nuevo en los altavoces que me envuelven y las alusiones del texto a su corta vista me han llevado a repasar lo que de su miopía se narra en Historias de miopes (Sara Gutiérrez y Eva Orúe. Ediciones del Prado, 1999) recientemente reeditado en versión electrónica como El genio miope. De cómo la miopía influyó en las artes (esta vez, con ilustraciones de Víctor Secades. Ingenio de Contenidos, 2013).

Muy en sus papeles los alumnos. El tenor aleccionado por la excepcional maestra incluso arrancó el aplauso del público con un fragmento de Tosca. Un aplauso entusiasta que empatizó con la rabia contenida de la alumna que decidió ser Lady Macbeth y premiaría al elenco al completo al finalizar la obra.

La clase




Archivo histórico