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Ramón Acín

Por el Mediterráneo, entre corsarios, religión y pólvora


Adentrarse a fondo en la Historia sin navegar entre montañas de citas y documentos es todo un deleite. A ello invita Roger Crowley con Imperios del mar. La batalla final por el Mediterráneo. 1521-1580, que acaba de publicar en España por Ático de los libros. Y Crowley lo hace sin perder jamás el norte del rigor histórico y el sabor de la investigación, asentado en la fuerza de un relato literario, pero sin llegar nunca  a convertir como tal todo cuanto cuenta. La clave, por tanto, en la amenidad conseguida y en ligereza del contar, al tiempo que se condensan en ese contar –y sin que apenas se perciba por el lector— toda la inmensidad de sus variadas fuentes documentales. Fuentes por las que transitan otomanos y cristianos frente a frente, amén de renegados y cuativos, con el vigor de las armas y de la astucia con el fin de dominar el mar Mediterráneo. Un sordo y permanente traginar de barcos, esclavos, caballeros, jenizaros, corsarios, esclavos y gentes de a pie que permiten al lector comprender el episodio más trascendental del siglo XVI: El choque que, durante más de medio siglo, atomizó a los dos grandes Imperios del momento, España y Turquía, en las aguas del viejo Mare Nostrum de los romanos. 

El libro comienza con un breve, pero sabrosísimo, “prólogo” al citado enfrentamiento critiano-otomano: La cruciall toma de Costantinopla por el sultán Mechmet II en 1453 que dio al traste con los siglos del Imperio de Bizancio. A partir de esa fecha, el miedo al turco recorrerió las costas del Mediterráneo y las llanuras de Hungría, llegando a las mismas puertas de Viena. Un enfretamiento que se verá avivado décadas más tarde cuando, en 1521, el biznieto de Mechmet, Solimán el Magnífico, conquiste, tras encarnizada lucha, Rodas, último baluarte cruzado –caballeros Hospitalarios— en pleno centro del corazón otomano y, con ello, la batalla se traslade al mar durante más de cincuenta años que Crowley amenamente “narra” y condensa  en cuatrocientas gratas páginas. En ellas, aquel Mediterráneo, centro clave del mundo en el siglo XVI, se convierte en todo un vendaval de violencia, fe y pólvora, pero también de astucia, valor y adelantos técnicos. El Mediterráneo, sus costas y sus gentes sufriendo el azote de unos y de otros, desde Gibraltar a Estambul hasta que la batalla de Lepanto cierre definitivamente la lucha y, con ello, el avance otomano quede paralizado para siempre.

Carlos I y Felipe II, por los Habsburgo españoles, Mechmet, Solimán o Selim, por los otomanos, son las primeras cabezas visibles del inmenso desfile de personajes que el libro atesora. Personajes tan interesantes en sí mismos que cualquiera de ellos da para encarnar, por si sólo, una suculenta biografía o una novela. Alí Pachá, comandante naval turco; Mustafá Pachá, sitiador de Rodas y Malta; Hassan Pachá, Jeiriddín Barbarroja o Alí el Karaman Caracortada, piratas de Berbería; Turgut, el temible corsario que azotó las costas italianas; Andrea Doria, almirante genovés que actuó como condottiere para el Emperador Carlos; Jean Parisot de La Valette, defensor de Rodás y posteriormente Gran Maestre de Malta; don Juan de Austria, comandante de la flota critiana en Lepanto; Miguel de Cervantes, manco en Lepanto y cautivo en Argel… son algunos de los muchos personajes históticos que afloran, dotando de épica y de violencia, de técnica y sagacidad, de artimañas y saber bélico las páginas de Imperios del mar . Y con sus hazañas o con sus fechorías-no importa el bando- también un desfile de ciudades y geografías. Así, la costa levantina, las islas Baleares, Argel, Malta, Chipre, Rodas, Estambul, Génova, Los Gelves, La Goleta, Orán, Sicilia, Trípoli, Venecia… actúan como auténticos protagonistas, tan importnates y claves en la historia como los hombres que las defienden, atacan, conquistan o destruyen. La toma de Rodas, el sitio de Malta, el cerco de Famagusta, las razzias de los corsarios… son algunos ejemplos más que notorios.

Pero al calor de la historia y sus embates camina también, por un lado, el rurnrun de la política del momento. Y, sin ningún crujido en el ritmo de la narración, el lector podrá observar cómo la cristiana Francia de Los Valois ayuda a los corsarios otomanos para socavar el poder de España, su rival en la cristiandad. O cómo fue la sucesiva actuación del Papado, de Venecia o de otros estados del momento, movidos por intereses muy particulares. O cómo los caballeros Hospitalarios, reducto medieval de cruzada pervive en pleno Renacimiento, convertido en el quicio de tan cruel, costoso, violento y permanente enfretamiento entre dos formas de entender la vida con miras en la religión. Y, por otro lado, sin crujido alguno también, el lector puede  asistir a todo un ensayo sobre tecnología bélica de asalto, defensa o de navegación militar cuando el mundo conocido se está abriéndose hacia la nueva etapa que se internará por ell Oeste y las nuevas tierras allende el Atlántico.


Roger Crowley

El peligro acechante, la vida al socaire de circunstancias a lomos del azar, el afán de medro y aventura, la brutalidad, la violencia y el combate a muerte como medio de vida, la megalomanía de césares y sultanes, la silenciosa voz del espionajei… son certero cemento para esta Historia que, además de real, resulta apasionante. Y, en todo ello, la maestría de Crowley  florece potente. Desde  las breves pinceladas de los retratos a la aglutinadora descripción de las batallas navales y asedios o, entre otros aspectos, en el rigor histórico con el que suavemente comunica el momento histórico del panelta Tierra, donde el choque de dos trenes desbocados puebla escenarios llenos de galeras y cañones, de fuertes y ejércitos que decidirán el devenir del mundo que la batalla de Lepanto, con el triunfo sobre el turco, supondrá la supervivencia de la civilización occidental o europea.

Una obra histórica que, sin serlo, contiene sabor a novela, a la vez que también contiene la atracción de un análisis sobre la confrontación de religiones; análisis que bien pudiera servir al presente que vivimos. Una obra que, además de asombrar y de atraernos como lectores,  desplaza hacia el pasado por el cúmulo de emociones y sensaciones que despierta. En suma, la Historia al alcance de cualquiera que quiera saber del antiguo pasado de la civilización occidental y de quienes, con sangre, épica, brutalidad, argucia, técnica y, cómo no, política, lo labraron en la última gran batalla del Mediterráneo.

Imperios del mar. La batalla final por el Mediterráneo, 1521-1580. Roger Crowley. Barcelona, Ático de los Libros, 2013, 421, pp. Traducción: Joan Eloi Roca.




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