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Errata

Evaristo Aguirre

Mis fosas, tus fosas

“Resulta que se está poniendo de moda leer diarios”, me dice JC con tono más bien burlón, pues él lleva devorando todo lo que se publica en este género desde hace décadas; fue él, de hecho, quien hace ya bastantes años me empujó a empezar a leer dietarios. “Precisamente me estoy leyendo El cuaderno de Rembrandt, de José Jiménez Lozano”, le dije, “voy a escribir sobre ello el próximo día, si no he escrito ya, porque me parece que le dediqué una Errata a otro volumen anterior”. “No me suena que hayas escrito antes de Jiménez Lozano”, me respondió.

Pues resulta que sí, que escribí a propósito de Advenimientos en mayo de 2007.

Y resulta que lo que allí se dice es prácticamente idéntico a lo que diría hoy otra vez en relación a Los cuadernos de Rembrandt (también publicado por Pre-Textos). Así que me he quedado sin libro esta semana… Bueno, quizá no.

He escogido una cita que aparece en estos diarios, de carácter ideológico, que ejemplifica una postura cada vez más extendida, o al menos cada vez más visible, en España. Es esta:


Estamos viendo últimamente la numantina resistencia del Partido Popular (el que representa a casi la mitad de los votantes españoles) ante cualquier intento de condenar –siquiera simbólicamente– la dictadura franquista; vemos cómo la exhibición de los símbolos acuñados por aquel régimen y de otros también de carácter fascista se repite.


Alguien se preguntaba hace unos días a través de Twitter si era imaginable que un ministro del gobierno alemán actual presentara un libro de memorias de un ministro del régimen nazi. La respuesta, evidentemente, era que no, pero eso estaba ocurriendo en ese momento en Madrid, cuando el ministro de Justicia actual introducía en un acto público a su suegro, ministro de Franco, quien presentaba sus memorias.

Es penoso, y peligroso, que así actúen y que así piensen políticos y cargos públicos; da miedo que existan, que sean legales, grupos de ultraderecha que defienden valores racistas y violentos; es desesperanzador que a cientos de miles de españoles todo esto no les importe, pero cuando te encuentras con esa manera de pensar en un escritor de la talla de Jiménez Lozano, sutil en la presentación de tantas ideas, sensato en casi todo los demás, cuando te encuentras eso, se te encoge un poco el alma.

¿Qué solo se quieren abrir las fosas con muertos de uno de los bandos? Claro, José, los muertos del otro bando fueron enterrados y reivindicados en un proceso que se llamó la Causa General.

Pero que conste que la lectura de los diarios de José Jiménez Lozano es una delicia.

eaguirre@divertinajes.com

@EvaristoAguirre




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