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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Los fondos de Venecia


Nueva novela de Eva Díaz Pérez y nueva incursión en el terreno de la memoria histórica europea. Tras El sonámbulo de Verdún, que ya recomendé en su día desde estas mismas páginas, la autora se traslada, desde el horror de los escenarios de la primera guerra mundial, hasta Trieste y Venecia para trenzar sus juncos narrativos en este rincón de la Italia meridional.

Adriático (Fundación Lara) es un hermoso y milimétrico artefacto literario que utiliza el pasado para reconstruir el presente de un familia veneciana, y, a la vez la identidad cultural de una vieja ciudad, a través de los objetos hallados en el fondo de la laguna sobre la que asienta sus húmedas piedras y que son rescatados del olvido para formar el Museo Cívico de la memoria de la ciudad. Estructurada en tres partes: Siroco, Boroa y Maestral (nombres de los vientos que soplan sobre la ciudad), éstas se desmiembran en un total cincuenta y ocho pequeños capítulos que son como relatos independientes que van señalándonos el camino recorrido por la ciudad y sus habitantes en un amplio periodo que abarca desde el siglo XV hasta la actualidad.

La novela comienza con el regreso de Vittorio Brunelleschi a Venecia, proveniente de Trieste, donde había huido en su juventud para alejarse de sus raíces y sus antepasados. Viene con el encargo de catalogar todos los objetos rescatados del fondo de la laguna y en este trabajo va a encontrar las pequeñas o grandes historias, emparentadas con su propia familia, como la de la ahogada Agnese, o los sinsabores de un cocinero del Papa, o las notas de un director de cine, o los esencieros de un perfumista, que forman un perfecto contrapunto a su huida existencial.

La prosa de Eva Díaz Pérez, que cada vez es más diáfana, más fuera de tendencias y tentaciones comerciales, ha optado en esta novela por convertirse en una especie de pincel que perfila , con suaves y cromáticos trazos, una galería panorámica de una Venecia fuera de los clichés románticos a los que tan acostumbrados estamos. A este estereotipo creado por el turismo invasivo, ella enfrenta esta serie de breves historias de personajes de más o menos relieve que han ido conformando su devenir cotidiano de los últimos siglos.

Hay también en esta novela sombras y fantasmas literarios provenientes de diversos autores que han escrito de la ciudad desde su óptica personal, me refiero a escritores de la talla Paul Morand, o Emmanuel Roblés, o Thomas Mann, o Rilke, por citar algunos, sabiamente fagocitados por la autora para enriquecer y focalizar su punto de vista.

Las pequeñas historias que conforman esta simbólica y hermosa novela, que habla de muchas cosas con escogidas palabras, demuestra la línea ascendente de una autora firme en sus convecciones literarias y que mejora en cada novela. Esta, por cierto, ganó el Premio Málaga de Novela de 2012, pero eso es accesorio. Su calidad es su mejor carta de presentación.




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