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Desde la sexta fila

Bamba & Lina

El duelo

LA OBRA



EL DUELO

AUTOR: Antón Chéjov

DIRECCIÓN: Anton Yakovlev

ELENCO (por orden alfabético); Alexei Agapov, Armen Arushanyan, Anatoly Beliy, Victor Kulukhin, Dmitri Kuptsov, Pavel Levkin, Evgeni Miller, Dmitri Nazarov, Natalia Rogozhkina, Valeri Troshin, Olga Vasil’eva

Una producción del Teatro de Arte de Moscú. En ruso con sobretítulos en español.

Centro Dramático Nacional. Teatro Valle Inclán. Madrid. En cartel del 19 a 22 de septiembre de 2013.

 

La opinión de Bamba

Se abre el telón... y no puede ser otra cosa que un texto de Chéjov. Esos personajes encerrados en un lugar remoto, lejos de la capital de la que huyeron y a la que sueñan volver, atrapados en sus enredos amorosos, en sus dudas existenciales, sólo pueden ser hijos de don Antón

El duelo al que hace referencia el título (correspondiente a una novela breve adaptada al teatro) es el que protagonizan los dos protagonistas, mejor, antagonistas del espectáculo: Andréi, un ocioso con ínfulas de creador que se ha refugiado a orillas del Mar Negro con su amante casada a la que ahora quiere abandonar, y el inflexible Von Koren, zoólogo eugenista al que todos atribuyen una gran inteligencia, sólo comparable a su crueldad. Influido al parecer por una estancia en Alemania (los otros personajes no dejan de repetírselo), Von Koren proclama su superioridad moral y se dice dispuesto a acabar con todos aquellos que no sirven al destino superior de la raza humana, es decir, a quienes como Andréi no tienen oficio ni beneficio o se alejan de las normas de la sociedad biempensante.  

Entre ambos, un doctor (siempre hay uno en los textos de Chejov, ¿no?), amigo de ambos, contrapunto necesario a las locuras de uno... y a las (bien distintas) del otro.Y también la amante desquiciada, una señora de la buena sociedad (que en una escena memorable sermonea con eslava energía a la lechuguina pecadora), un diácono vividor que no parece de este mundo y algún que otro personaje tan secundario como necesario.

Espléndidos todos, tanto en las escenas de grupo como en los increíbles y en ocasiones muy divertidos monólogos.Y un hallazgo el escenario pespunteado por maromas que, contra todo pronóstico, se convierte en casa y campo, jardín y embarcadero, y permite a los personajes columpiarse, buscarse y perderse.

Les diría que fueran, que no se la perdieran, pero si no la han vistto ya, ya se la han perdido. Apunten, no obstante, en su agenda: cuando el Teatro de Arte de Moscú vuelva por aquí, hay que acudir al encuentro.

La opinión de Lina

Un año más, el ciclo Una mirada al mundo del Centro Dramático Nacional nos ha permitido disfrutar de Chéjov en estado puro. El montaje que de El duelo nos ha traído esta vez el Teatro de Arte de Moscú consigue recrear, con una escenografía original, sin grandes alardes pero efectiva, el asfixiante rincón del Cáucaso al que muchos han llegado huidos para, al poco, desear escapar de él. 

Si bien en algunos momentos el ritmo de la narración puede resultar inconveniente, por detenerse en exceso o acelerarse sin medida, y las carreras del protagonista, para cambiar de escenario dentro del estático decorado, generen una angustia innecesaria, la actuación contundente y generosa de cuantos salen a escena llega al público a pesar de que, para la mayoría de los asistentes, la representación deba compartir atención con la lectura de los sobretítulos. 

No pudimos aplaudir al final como merecía, por no salir ella a saludar (desconocemos el motivo) a Olga Vasil’eva (escribo el nombre tal y como aparece en el cartel, sin entender el porqué de tan curiosa transliteración), que en el papel de María Konstantinova se marcó un sonado monólogo tragicómico al amonestar a la pecadora Nadezhda Fiodorovna. Con que sus compañeros le hayan transmitido una pequeña parte de la ovación recibida, se habrá sentido bien pagada.





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