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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Carta a Eva


Carta a Eva es una serie de televisión en dos capítulos, que, si los recortes en cultura no lo impiden, algún día veremos en la pantalla grande.

Inspirado en un hecho histórico bastante peculiar, puede desconcertar a los admiradores del Agustí Villaronga tenebroso y homoerótico de Tras el cristal o El mar. No obstante, estamos ante un filme coral, elegante y maduro donde destaca el protagonismo de las mujeres del lado o en contra del franquismo.

En pantalla vemos la vida en el Palacio del Pardo donde Carmen Polo (terrorífica y grotesca Ana Torrent) recibe con recelo a Eva Perón (excelente Julieta Cadinalli), enviada por su marido como embajadora de Argentina a una España aislada de las ayudas económicas internacionales. Pero el filme cuenta también otra historia: la del miedo y la rebeldía de mujeres de la república que no se resignan a permanecer en silencio ni en el interior de sus pequeños hogares. Así Carmen Maura y, sobre todo, Nora Navas (que parece recién salida de Pa negre) bordan sus respectivos papeles de madre e hija en busca de la libertad y la justicia. Tal vez los seguidores del director mallorquín echen de menos algo de poesía y horror, pero hay una fuerte carga antifranquista y un cuidado en las composiciones plásticas que entroncan con el mundo turbulento y contradictorio de sus trabajos anteriores.

En Carta a Eva encontramos personajes femeninos enfrentados o unidos por causas comunes o ajenas y por la dificultad de mantener la integridad en un país sometido a fuerzas militares y eclesiásticas que se perpetúan y que reprimen cualquier tipo de disidencia. Hay mucha ironía y hasta situaciones de comedia de enredo, pero luego la vida en la cárcel de una mujer condenada a muerte por un crimen sin sangre está contada con realismo crudo.

Así la sátira política y el melodrama familiar y social se dan la mano en un filme donde contrastan violentamente la vida de los y las poderosos con la de los que perdieron la guerra, algunos familiares y además deben ocultarse. Entre los toques reconocibles del cine de Villaronga están el espacio que deja a las actrices para desarrollar la complejidad de sus personajes, la mirada interrogativa de un niño y las escenas de torturas e intimidación en el interior de una prisión.

Sí, es otra película sobre la memoria histórica de nuestro país, pero también una película universal sobre la “conciencia de clase”, las batallas perdidas de antemano y las pequeñas victorias, un drama sobre el altruismo y la entrega, la maldad humana y la inmovilidad de ciertas instituciones, temas que siempre han interesado a este mallorquín universal lleno de proyectos que quizá no lleguen a la gran pantalla por culpa de los herederos de aquellos que fusilaban o silenciaban. Un elaborado guión y una cuidada dosificación del humor, el horror y el suspense otorgan cartas de nobleza a un filme que, con su elocuencia, deja en ridículo a muchas series de televisión sobre nuestro pasado histórico.

Excelentísima señora

 'Carta a Eva', una miniserie de Agustí Villaronga




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