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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Tango libre


El tango como metáfora de una sociedad que pretende dar la espalda, desde lo lúdico, a sus realidades más sórdidas. Algo así como el futbol ante la crisis. Tras la afectada comedia sexual Una relación privada, el francés Frédéric Fonteyne realiza su mejor película con Tango libre, acercándose de forma contundente y con elegancia narrativa al drama social y el retrato psicológico.

Es en unas “clases de tango” donde se conocen un funcionario de prisiones y la joven esposa de un presidiario, a la vez amante de otro recluso interno en la misma cárcel. Con sus interiores opresivos, situaciones incómodas, encuentros fortuitos y personajes complejos, la película salva la inverosimilitud de algunas líneas argumentales apostando por una realización a la vez sobria y meticulosa que se acerca y se aleja de sus protagonistas con inteligencia. Fonteyne nos ofrece una película importante que, sin ser una obra maestra, dice muchas cosas sobre la “otra cara” de la sociedad francesa actual, la desestructuración , los contrastes sociales y a una mujer objeto de la atención de tres hombres que viven en el mismo lugar: la cárcel.

El director se mueve con destreza en un relato algo alambicado sobre la superposición de soledades, afectos y temores uniendo el drama romántico con el cine de denuncia social, aunque parece, a ratos, superado por el material que tiene entre sus manos.

El más inverosímil de los personajes es el encarnado por el actor catalán Sergi López, misteriosamente adorado por el cine francés a pesar de su habitual inexpresividad. Frente a él, la protagonista femenina sabe trasmitir la incertidumbre y el dolor de la soledad, la desazón existencial y las compañías dudosas. El papel de Alice (Anne Pauliecivh, coautora del guión) es el más transparente en una película sobre tres hombres, una mujer y varios destinos. La enérgica puesta en escena y la fotografía en tonos oscuros salvan los giros argumentales más incómodos de un relato incompleto pero interesante, de una historia áspera y crispada en su fondo y en su forma. Estamos ante un filme adulto e inteligente que apunta muy alto pero no logra convencer del todo. Una historia de amor y violencia soterrada, donde el director sabe bailar al son de las imágenes y explorar de cerca la dificultad de tomar decisiones cruciales en la vida.

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