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Errata

Evaristo Aguirre

Por una portada...

Qué les voy yo a decir a ustedes de ese momento en el que dando vueltas por una librería tu mirada se cruza con una portada diferente; por excepcional, por bonita, por atrevida, por rara, cualquiera sabe. Estamos familiarizados con los diseños de una veintena de editoriales con las que convivimos habitualmente, que reconocemos desde lejos, y cuyas posibilidades de llamar la atención se limitan a la elección de una fotografía adecuada o de una ilustración ad hoc. Por esto, una portada amarilla, con un sombrero hongo y una corbata de lazo enmarcando el título, Diario de 1926, todo ello coronado por el nombre del autor, Robert Walser, te obliga a ver de cerca aquello, y a fijarte en el logo de la editorial, un dibujo de un boxeador, y a buscar su nombre, La Uña Rota.


“Anda, otra editorial nueva”, dices. “Qué va”, te apunta la librera, “deben tener unos diez años ya”. ¿Diez años? Aaaarggg, me molesta mucho que me pasen estas cosas… Cuando busco, luego, me entero de que La Uña Rota existe desde 1996. No han publicado mucho, pero eso no es excusa para no haber sabido de su existencia.

Diario de 1926 se titula así porque su autor la escribió en la parte de atrás de un calendario de ese año. Quedó inédita, pues Robert Walser (Biel, Suiza, 1878) ingresó muy poco después en un hospital psiquiátrico (de manera voluntaria) donde iba a morir en 1956. No hace falta hablar de sus libros famosos, Jakob von Gutten o El Paseo, por ejemplo. Hemos conocido también en los últimos tiempos esa cocina literaria que son los Microgramas.

Descreído o desengañado (aunque parece que es un hombre todavía joven), algo nihilista y un poco esnob, el narrador de Diario de 1926 habla y habla (o escribe y escribe) despistando a su lector, a quien no le importa perderse un poco en el discursillo de este sujeto porque se está dejando mecer por un torrente de palabras y cada cierto tiempo (uno o dos párrafos), algún comentario, una idea, esa afirmación, aquel lamento le recolocan en el camino.

Diario de 1926, de Robert Walser, está publicado por La Uña Rota, con la traducción de Juan de Sola (el diseño de la portada es de Eduardo Jiwnani).







eaguirre@divertinajes.com

@EvaristoAguirre




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