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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Tesis sobre un homicidio


Tesis sobre un homicidio es un hábil e inteligente thriller judicial acerca de un profesor de derecho en declive personal y psicológico (un verdadero tour de force interpretativo de Ricardo Darín) celoso de uno de sus alumnos al que conoció cuando era niño. Original, entretenido y bellamente fotografiado, en él no hay personajes simpáticos y los oponentes de Darín (Alberto Amman, nueva estrella emergente del cine español, Calu Rivero) quedan algo desdibujados y no dan la talla frente a este arrogante, oscuro y decadente hombre de leyes encarnado por ese grande del cine argentino actual.

Escrita con habilidad por Patricio Vega a partir de una novela Diego Paszkowski, Tesis sobre un homicidio es un paso importante en la carrera del director Henran A. Goldfrid quien, a pesar de cierta tendencia al efectismo, demuestra ser un solvente narrador, director de actores actrices y, sobre todo, un gran mezclador de imágenes y palabras (como muestra en la inquietante escena del museo o en la forma de perfilar la soledad del protagonista en su hogar, en las calles o en su lugar de trabajo).Vemos en el trasfondo de la historia algunas pinceladas irónicas sobre un mundo académico rígido, caduco, deshumanizado y amoral, hecho de trepadores, gente acomodada y gente desequilibrada, lo que da cierto calado social a un film que formalmente no pasa de ser un buen policiaco con estilo habilidoso, ágil y algo dejà vu.

Es aparentemente más banal que la multipremiada El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, si bien tiene un fondo mucho más inquietante por sus implicaciones sociales y psicológicas, aunque ni Golfrid ni su guionista parecen atreverse a llegar al fondo del asunto, decantándose por cierto efectismo y soluciones a medias. Así, se saltan las implicaciones eróticas sublimadas de la rivalidad entre el profesor y el pupilo aventajado, dejando en segundo plano a los personajes femeninos.

Llena de preguntas filosóficas y humanas, obsesiva, ambigua y negrísima, irónica y desesperanzada, con su final a lo Ciudadano Kane, Tesis sobre un homicidio no da respuesta alguna al misterio que plantea y esto —que ha irritado a parte del público y la crítica— es una de las grandes virtudes de un filme que, a ratos, se mueve sorprendentemente entre la modestia, la discursividad y la grandilocuencia, logra atrapar al espectador en su intrincada y mórbida trama, e intenta hablarnos, sin conseguirlo del todo, de dos instituciones en crisis y cerradas sobre sí mismas: la academia y la justicia.

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