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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Ser, Tener...

La confusión sobre la identidad en referencia a lo que se tiene y lo que se deja de tener... puede arrojar a la más absoluta desorientación, a la falta de perspectiva y de sentido. Ser. Hacer. Tener. ¿Ser? ¿Tener? Lo planteó Erich Fromm de un modo visionario.

Intento recordar, rescatar la sensación de ligereza y de libertad. Una sensación de encuentro con uno mismo, con la propia esencia. Fácil, fluido, sin más.
¿Quién soy? ¿Quién soy? ¿Qué soy?
La eterna pregunta que está detrás de todo. Delante de todo. ¿Para qué soy?


Cuando eres niño, la sensación de la propia valía en referencia únicamente al ser, es muy clara. Se valora la esencia de uno mismo y de los demás. Es como si con la certeza de un rayo, supieras que la cualidad es la que nos hace únicos, valiosos, completos, enteros y eternos.
Cuando eres niño-eras niño... Eras. Eres. 
Pido, por favor, que ante la caída de todo lo material, ante la pérdida de cosas tan básicas como el hogar, la alimentación, los cuidados esenciales para personas desprotegidas... pido que no cunda el pánico, que no se abra el abismo, que la desesperación más honda no nos engulla. "Un hombre de unos cuarenta años se suicida ante el inminente desahucio"...
Pido que podamos sostener con una referencia inamovible sobre lo que realmente somos, sobre lo que va más allá de todo lo material, que siempre de algún modo es temporal, pido que podamos salir de la trampa, de la presión continua que se ejerce sobre nosotros para que pensemos y sintamos que somos lo que tenemos. No. Porque así nos paralizan, nos dejan sin aire, sin ideas creativas con las que transformar lo que nos rodea, sin esperanza, sin capacidad de acción, sin inspiración. No. No asumamos el lugar de número, de ente sin identidad, de alguien que tiene o que no tiene, de alguien que trabaja o que no trabaja, que produce o que no produce, que percibe o que no percibe. No. No dejemos que debido al impacto de lo circunstancial se produzcan distancias enormes entre unos y otros basadas en el tener. Seamos. Por encima de todo seamos. ¿Quién quiero ser? ¿Quién soy? Pese a todo y con todo. ¿Quién quiero ser?
Una vez que soy, que me doy cuenta de que tengo un valor intrínseco simplemente porque lo que cuenta es lo que soy, lo que elijo ser... entonces puedo imaginar lo que puedo hacer para transformar lo que me rodea, para influir en lo que me rodea, para crear lo que me rodea y hacerlo. ¿Qué quiero hacer? ¿Qué hago? Soy un poco más libre. Soy un poco más ligero y a la vez más fuerte porque mi ser cuenta, mi presencia importa y mis actos pueden cambiarlo todo en un instante.
Y entonces me doy cuenta de todo lo que sí tengo. Tener un sentido del ser, una claridad y tener una intención de hacer actos inspirados, actos que dependen de mí y hacerlos a medida de mis posibilidades... ya es tener lo fundamental, lo más importante. Es tener lo que nada ni nadie te puede quitar ni siquiera despojándote de aquello que son nuestros derechos más básicos como personas libres que hemos nacido en un lugar del mundo donde la voz de cada uno y de todos cuenta.
Seamos. Hagamos. Tengamos todo aquello con lo que soñamos. ¿Qué es lo que queremos tener?
  

Pequeños Deberes- ¿Quién soy? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué quiero tener?

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Dibujos- Adriana Davidova




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