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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

The Hunt (La caza)


Thomas Vinterberg, conocido por ser uno de los realizadores emblemáticos del llamado movimiento Dogma, parece adentrarse con fuste, aunque con cierta tendencia al tremendismo, en los senderos del cine independiente de calidad, con filmes como Querida Wendy o Submarino.

The Hunt es, sin duda, una de sus mejores y más ásperas películas, un drama psicológico que tiene elementos de comedia negra, western intimista y cine de suspense y terror. Estamos ante la historia de un profesor (Mads Mikkelsen, de extraño parecido físico con Viggo Mortessen) que ve su carrera y su vida peligrosamente amenazadas cuando se lo acusa (sin pruebas fiables) de abusar de varias niñas y niños de su colegio.

Obviamente hoy en día es más fácil asociar la pedofilia a la Iglesia Católica que al mundo de la enseñanza, pero lo que Vinterberg nos cuenta es otra cosa: la caza despiadada del diferente en un pequeño y helador pueblo danés.

Bellamente fotografiado por Charlotte Bruus Christensen en un paisaje aparentente idílico pero en el fondo tedioso y claustrofóbico, el filme se toma su tiempo para mostrar el deterioro de un ser humano en una peculiar comunidad en búsqueda de chivos expiatorios, donde los fantasmas del “abuso” dicen casi más de los fantasmas y de la mentalidad de los padres y vecinos que de la del propio y supuesto “abusador” (un hombre de aspecto pacífico y costumbres nada “anormales”).

En The Hunt acaba siendo menos importante si Lucas abusó o no de las niñas (sin menospreciar el asunto, sus aristas y su complejidad) que la capacidad de una comunidad para destruir una vida o varias basándose en la murmuración y la sospecha. Esto nos retrotrae a filmes como La calumnia, de William Wyler, sobre dos maestras de un pueblo de EEUU estigmatizadas por la “mentira” de una joven alumna acerca de sus relaciones lésbicas. El mundo escolar ha sido siempre un terreno delicado al hablar de sexualidad o diferencias, ya que parece que la ignorancia sigue siendo lo que se prefiere y se fomenta desde nuestras instituciones. Pero el tenso drama del director de la igualmente dura y pesimista Submarino tampoco nos habla de esto sino del asilamiento del diferente, de la doble moral y de la caza despiadada del sospechoso. Algo así como una versión plácida, introspectiva y otoñal de La jauría humana con menos personajes y mayor densidad psicológica.

Estamos ante un verdadero thriller disfrazado de elegante drama de costumbres, una película cruel y desgarradora en su retrato minucioso del deterioro de las relaciones entre los personajes, como la existente entre Lucas, maestro de primaria, y su novia o la de ese hijo alejado con el que intenta reencontrarse en un momento difícil de sus vidas.

The Hunt apuesta por la crueldad, el humor negro y la violencia, a pesar de la belleza de sus paisajes y sus imágenes y a pesar de su extraño ritmo, que quizá nos haga echar en falta algo de sutileza en el trazo grueso de los secundarios, pero el pulso narrativo, la astucia del guión y el tour de force interpretativo de Mikkelsen, premiado en Cannes, lo convierten en una película importante, sólida y devastadora. Un filme adulto, cínico y, tal vez, algo tremendista que deja en el espectador un extraño sabor a tristeza por el modo contradictorio y desesperado de comportarse sus criaturas hasta un final atroz.

Apunten, fuego

 




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