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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Zona DVD: "Somos la noche"


Alguien debió decirle a Dennis Gansel (famoso por ser el director de La ola y Napola) que el mito de la "vampiresa lesbiana" es casi tan viejo como la historia de la literatura anglosajona (Carmilla, de Sheridan Le Fanu, sin ir más lejos). No obstante, estamos ante una película resultona, moderna y descarada que se mueve sin complejos entre la comedia negra, el gore, el drama romántico y el erotismo lésbico.

Las protagonistas de Somos la noche son dos mujeres más o menos jóvenes unidas por un mismo destino tenebroso pero de caracteres opuestos. El ritmo en bueno, la acción trepidante, pero la apuesta de Gansel en el género fantástico aporta poco bien a la historia del cine de mujeres que aman o desean a otras mujeres, incluyendo además un casi inevitable romance heterosexual de carácter casi "redentor" y heterosexista.

Muertas vivientes arrogantes, acción y supense, sensualidad    sin complejos son los ingredientes  de un relato que se mueve entre escenarios alternativamente lujosos y sórdidos, huyendo de la ley y el orden, y, a la vez, de sí mismas. Mujeres que reconocen los secretos y la atracción por otras mujeres.  Estamos ante un trabajo de indiscutible sabor europeo —con un guión medianamente inteligente— a pesar del mimetismo formal con en "terror" estadounidense, algo que sin duda no agradará demasiado a los innumerables amantes de Crepúsculo o las sagas de Anne Rice.

Somos la noche nos invita a un recorrido suculento por el hedonismo, el erotismo y el supense pero, finalmente, también desprende cierto tufo a moralina, lo que no impide su disfrute, ni desmerece el intenso trabajo de todas las actrices en papeles camaleónicos y con altas dosis de autoparodia. Si no fuera por el insulso romance entre la "vampiresa tímida" y el "policía guapo y bueno" Somos la noche podría haber sido un verdadero festín para los sentidos, especialmente en un género (el de terror adulto y de comedia negra y sexual) hechos normalmente a medida de la mirada masculina.

A las 10 en casa




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