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El secreto de la invención

Daniel Tubau

La inteligencia contra los test de inteligencia

danieltubau@gmail.com


Alfred Binet

En las primeras décadas del siglo XX, C.C.Brigham empleó las pruebas para medir la inteligencia diseñadas por Alfred Binet para examinar a los inmigrantes que llegaban a Estados Unidos. Tras aplicarlas en los muelles de Nueva York, Brigham concluyó que más del 80 por ciento de los inmigrantes judíos, húngaros, italianos y rusos eran débiles mentales. En la década de los años 30 del siglo XX, cuando el nazismo ascendía hacia el poder absoluto en Alemania, muchos judíos intentaron emigrar a EEUU, pero fueron rechazados a causa de los cupos establecidos por los test de inteligencia.


C.C.Brigham

Sin embargo, años después de sus pruebas Brigham se retractó públicamente y admitió que los resultados relativos a las diferencias raciales "resultan insostenibles". Reconoció también que los test no habían medido la inteligencia innata, sino el grado de familiaridad con la lengua y la cultura norteamericanas.

En los primeros test de inteligencia empleados por el gobierno de Estados Unidos, los resultados para comunidades asiáticas, latinas y negras eran claramente inferiores a los de la comunidad blanca o puramente anglosajona (los llamados WASP, White Anglosaxon Protestant, blancos anglosajones y protestantes). Con el paso de los años, estos resultados han ido cambiando y los porcentajes se han ido equilibrando, a pesar de que es absurdo hablar de una mutación o evolución en los grupos estudiados que se haya producido en apenas unas cuantas décadas.


Por otra parte, a pesar del uso que se ha hecho a menudo de sus pruebas de inteligencia, Alfred Binet, pensaba que el test C.I. (coeficiente de inteligencia) en realidad no medía la inteligencia. Diseñó su test para detectar a alumnos con problemas escolares y siempre criticó la idea de que "el que nace tonto, tonto se muere". También se quejó de los profesores que no hacían caso a sus alumnos “menos capaces” y que decían frases del tipo: "Este niño nunca llegará a nada... no tiene condiciones... carece de toda inteligencia". Y añadía:

Algunos pensadores recientes parecen haber respaldado moralmente estos veredictos lamentables al sostener que la inteligencia de un individuo constituye una cantidad fija, que no puede aumentar. Debemos protestar y oponernos a este pesimismo brutal; debemos empeñarnos en demostrar que carece de todo fundamento.

El propio Binet se dedicó a dar clases especiales a alumnos que habían sido calificados como poco inteligentes y llegó a la conclusión de que la inteligencia no es una cantidad fija y heredada:

En este sentido práctico, el único de que disponemos, afirmamos que la inteligencia de estos niños se desarrolló.

Las mejores ideas de Binet han sido recuperadas en las últimas décadas y cada vez se ve a más personas con capacidades diferentes realizando trabajos que antes les estaban completamente vedados. En España existe una gasolinera de Repsol en la que todos los empleados habrían sido rechazados si se tuvieran en cuenta los resultados del test del C.I., e incluso hay personas con capacidades diferentes que estudian en la universidad. El mismo hecho de cambiar el término que se refiere a ellos no es una muestra hipócrita de lenguaje políticamente correcto, sino un síntoma de que nuestros prejuicios pueden cambiar, aunque a veces no tan rápidamente como pueden hacerlo las palabras.


Visita la web del autor:
www.danieltubau.com




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