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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Limónov


La sombra de Philip K. Dick es extremadamente alargada y siempre amena y protectora. Emmanuele Carrère, novelista, guionista, y muchas cosas más, lo sabe de primera mano; a él se debe una de los mejores biografías noveladas sobre la figura de este genial y esquizofrénico autor, relegado por una parte importante de la critica oficial a la estantería B, la de los subgéneros , más exactamente al de la Ciencia Ficción. En Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos (Seuil,1993) Carrére ya apunta maneras de por donde va a ir su futura obra literaria.

Resulta obvio también que nuestro autor leyó una de las últimas obras del maestro K. Dick, La transmigración de Thimothy Archer, biopic lisérgico de James Pike, obispo hereje de la iglesia episcopaliana americana, . personaje bizarro donde los haya, de manera que, cuando se topó con el caso Romand, aquel médico, alto cargo de la O.M.S. , padre y ciudadano ejemplar, que asesinó a su mujer e hijos, además de a sus padres y casi lo logra con su amante, se lanzó a escribir la historia fascinado por el tema dando como resultado su obra más conocida: El adversario (Anagrama,2000), inaugurando esa fórmula que bascula entre la investigación y la realidad ficcionada, algo insólito en el panorama literario francés y mas cercana a la tradición americana del libro documento con Truman Capote a la cabeza y su obra emblemática del género: A sangre fría. Pero ese punto de locura kadiano que recorre tanto al personaje de Romand como a los de todos los protagonistas de sus libros posteriores — que siguen el mismo camino de indagación sobre la verdad personal— como: Una novela rusa (Anagrama, 2008), De vidas ajenas o La pérdida y el duelo, proviene directamente del maestro P.K. Dick.

Lo mismo puede decirse de su último libro: Limónov (Anagrama 2012) galardonado con el prestigioso premio Renaudot de novela. Lo cual no debe engañar: a pesar del premio, este libro no es una novela propiamente dicha, es la biografía ficcionada de un rufián histórico, y también un libro testimonio, una gran novela de aventuras a lo Salgari, un libro de viajes, o de historiografía, o de nuevo periodismo. Todo lo abarca y todo lo contiene la vida de este estrafalario ruso capaz de epatar al mundo cultural de París, servir de mayordomo a un billonario americano en New York, ser soldado de fortuna en las guerras balcánicas, y en la actualidad viejo jefe carismático –enemigo declarado de Putin—de un partido de jóvenes inconformistas. Él se considera un héroe, aunque los hechos demuestran lo contrario. Carrère maneja esta ambigüedad del personaje con mano firme y aunque sienta fascinación por su protagonista y su vida, no deja que esto le ofusque y también nos muestra sin ambages su comunismo pardo, es decir fascistoide, su sectarismo estaliniano, su decantación por la causa serbia y otras sombras que arrastra su personaje y que lo hacen tan poderoso narrativamente.

Carrère logra con un estilo lleno de recursos técnicos y estilísticos que la lectura resulte fascinante para el lector que nunca se pierde en este entramado psicológico, histórico, vital en el que se mueve este anti-héroe del siglo veintiuno.




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