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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Revista de prensa

eorue[arroba]divertinajes[punto]com :: @EvaOrue :: #LaRedTambiénLee

8 de marzo, Día de la mujer escritora


El estudio Vida (Women in Literary Arts) muestra que los libros de autores varones tienen una mejor cobertura mediática que los escritos por mujeres.

He escrito «mejor», debería haber escrito «mayor»: no es que los medios den una nota más alta a los libros firmados por varones, sino que hablan más, con más frecuencia, de ellos.

No encuentro la (necesaria) información sobre si ese evidente desequilibrio se corresponde con el que a buen seguro existe entre el número de títulos que publican los hombres y el (imagino que menor) que publican las mujeres.

Que a lo mejor descubriría algún otro tipo de discriminación, pero explicaría (al menos en parte) las gráficas.

Tenía que pasar

Publishers Weekly ha dado cuenta de un estudio titulado Understanding the Children’s Book Consumer in the Digital Age realizado por la británica Bowker Market Research’s.

¿Conclusión principal?

Aunque en el mercado infantil y juvenil los libros impresos siguen marcando tendencia, la irrupción de los libros electrónicos están cambiando los hábitos de consumo. Librerías y bibliotecas han perdido parte de su relevancia como «los» sitios donde padres e hijos se relacionan con los libros, o los compran.

Pero a los niños y a los adolescentes aún les gustan los libros de siempre, y los responsables del estudio parecen optimistas: a pesar de tanta distracción digital (Facebook, YouTube, etc.), 40% de las chicas y 29% de los chicos dicen que con mucha frecuencia leen libros para pasarlo bien.

40% de las chicas y 29% de los chicos... La pregunta para escritores y editores es si esos porcentajes son como para estar contentos.

Escaparates

Leo un artículo en el que se hace un elogio del escaparate de librería, un arte perdido en tantos sitios, víctima de la especulación (los locales con grandes escaparates cuestan un potosí), la mercantilización (vendamos los espacios relevantes, hagamos del posicionamiento con vistas a la calle una línea de negocio) o la desidia (¿qué mas da? Ponlos ahí de cualquier manera).

Los escaparatistas, tan importantes aún en las tiendas de moda, tienen poca tarea en las librerías, cada vez menos. Sin embargo, en autor del texto sostiene que un escaparate concebido con sentido teatral puede potenciar las ventas no ya, no solo, de la propia librería, sino de los textos en las tiendas digitales. «Pueden ser un trampolín», dice, al que el comprador potencial llega sin darse cuenta…

Somos títeres consumistas, pero no podremos decir que no nos han enseñado los hilos.




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