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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Cabaret Pompeya


Si creíais haber leído todo sobre Barcelona en la época que va desde los convulsos veinte del siglo pasado a la muerte de Franco en 1975, estáis completamente equivocados. ¡Y mira que hay cantidad de novelas, novelitas, novelonas y noveluchas que han tratado ese periodo de cincuenta años!

Ha tenido que ser el gran Andreu Martín quien se haya encargado de escribir la novela definitiva sobre esos años y hacerlo de forma magistral con una novela de título canalla, llamada Cabaret Pompeya (Alevosía).

En ella el elemento policiaco se alza como un protagonista más, aunque esta historia de tres amigos es también un repaso minucioso del devenir de la ciudad y del país durante esos años y un canto a la amistad por encima de todo.

Los tres protagonistas tienen veinte años cuando se conocen en el Cabaret Pompeya, situado en el Paralelo, en 1920. Fernando actúa de bandeonista en el local y Miguel y Víctor trabajan en el puerto. Son jóvenes, guapos, con ganas de vivir y de alcanzar el techo del mundo, pero también tienen tiempo para implicarse en el mundo de la política y la lucha social. Su amistad sobrevivirá a pruebas de toda clase incluidas la dictadura de Primo de Rivera, las de la Guerra Civil y la posguerra.

Narrada con la fuerza expresiva y talento literario del que ya ha dado sobrabas muestras Martín, puedo asegurar que cuesta mucho separarse de sus páginas y de las aventuras y desventuras de nuestros tres protagonistas y las de la cohorte de personajes que les acompañan a en su periplo vital.

Por sus páginas magnéticas van apareciendo los anarquistas de la semana trágica, los secuaces de del general Martínez Anido, tanguistas como la impagable Aurorita Escolá, pistoleros falangistas, agentes dobles, policías, nazis, maquis y otros muchos que componen el tapiz en el que el autor desarrolla su prosa magnética que te lleva casi sin un respiro al final de unas 632 páginas que demuestran que la lectura sigue siendo uno de los mayores y mejores placeres del que se puede disfrutar. Intensidad, emoción, talento a riadas fluyendo por toda esa cuenca literaria que despliega la mejor novela de ese gran maestro que es y será Andreu Martín.




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