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Viajar al óleo

Armando Cerra

Una postal desde Malta

Cuando viajamos todos tomamos fotos. Ni siquiera nos hace falta una cámara, vale un móvil o la tableta, y ya no hay que revelarlas y esperar visitas en casa para acribillarles con las imágenes de nuestras vacaciones. Es mucho más rápido colgarlas en internet y que todo el mundo, literalmente, las pueda ver.


"Vista de La Valletta", de Mónica Grimal

Siglos atrás, o uno tenía buena mano con los lápices para dibujar los destinos adonde viajaba, o si quería una imagen del lugar, tenía que comprar un cuadro hecho a mano. Si, a mano, o sea que requería tiempo por parte del artífice de la obra y dinero sobrante para comprarlo.

Es cierto que antaño, únicamente viajaban por placer aquellos a los que les sobraba el dinero (me temo que vamos camino de lo mismo, con el empobrecimiento cultural que eso supone).

Para esos viajeros adinerados, la cuestión monetaria no era un problema, por ello surgieron artistas especializados en ese trabajo. Uno de estos artistas fue el suizo Abraham Louise Rodolphe Ducros, quien antes de cumplir los 30 años se instaló en Roma, donde su habilidad para las acuarelas de paisaje hizo que terminara por abrir un negocio de vedutte, o sea, una especie de postales de la época, con la particularidad de que Ducros se inventó un método para realizar acuarelas de gran formato.

Un ejemplo es esta Vista del Gran Puerto de Malta desde Senglea, cuyo tamaño supera los dos metros de anchura. Para hacer esta obra se desplazó en 1800 a Malta por encargo del general inglés Thomas Graham que poco antes había liberado a la isla de la ocupación napoleónica y quería que Ducros realizara varias obras mostrando la belleza maltesa y su espectacular patrimonio histórico fruto de una historia convulsa.


"Vista del Gran Puerto de Malta desde Senglea", de Ducros

No podía ser menos para una isla que es el epicentro del Mediterráneo. Sin duda, el nombre y la historia de Malta va ligado a la presencia durante siglos de la Orden de Caballeros de San Juan, pero por aquí pasaron (o lo intentaron) gentes y tropas de diferentes lugares y creencias.

Desde tiempos inmemoriales, Malta fue codiciada por diferentes culturas mediterráneas. Llegaron fenicios y cartagineses, más tarde romanos y árabes. Siempre la rondaron piratas de cualquier origen. Desembarcaron normandos, franceses, alemanes y españoles, y fue asediada varias veces por la flota del Imperio Otomano.

Siglos más tarde llegaría el ejército de Napoleón, para rendirse poco después al ataque inglés, que convertiría la isla en colonia británica. Es en este momento cuando pintó la obra Ducros. Sin embargo no fue el último episodio bélico para Malta, aún quedaban los bombardeos sufridos desde mar y cielo durante la II Guerra Mundial.

En definitiva, un pasado repleto de batallas y cruce de culturas que hoy se manifiesta en una ciudad que son varias al mismo tiempo, La Valletta, donde cualquier calle conduce a una fortaleza o bastión que mira al Mediterráneo, por cuyas aguas antes llegaron navíos de guerra y ahora bogan veleros y cruceros.

Visita la web del autor:
www.maletadevuelta.blogspot.com




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