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Errata

Evaristo Aguirre

Demasiado avanzado para España


Madrid, 10 de noviembre de 1916. Tras varias horas de espera, Lev Trotski es interrogado por un policía en la Dirección de Seguridad que le informa de que sus movimientos por España estarán sujetos a “ciertas limitaciones”. Cuando el activista ruso pregunta las causas, le responden: “Las ideas de usted son demasiado avanzadas para España”.

A Trotski le acababan de invitar a abandonar Francia, porque hacía proselitismo pacifista, en plena primera guerra mundial. Viajó a Madrid, donde fue detenido y hecho preso en la cárcel Modelo. Después fue a Cádiz, y allí embarcó para cruzar el Atlántico. Fueron apenas unas semanas, durante las cuales tomó notas de lo que estaba viviendo. Años más tarde, recuperó esos recuerdos para una revista literaria soviética, y Andrés Nin las tradujo al español y las publicó en 1929. Ahora, con esta traducción, con las ilustraciones originales de la edición rusa de un tal K. Rotova y con un prólogo de José Esteban, ha recuperado este libro la editorial Reino de Cordelia: Mis peripecias en España.

Pensiones baratas, vagones de tren, conversaciones pintorescas, el Museo del Prado, vida nocturna, barullo, cafés… salvo la presencia constante de la policía y la vida en la cárcel, Trotski se fija en lo mismo que los viajeros que pasaron por España antes que él y, por supuesto, los millones que han venido después. Una de las peculiaridades de estas páginas es que da la sensación de que el autor no llega a estar en ningún momento de buen humor, cosa bastante fácil de entender si se tiene en cuenta que no se trata de un viaje voluntario. Aún así, el juicio sobre el país, sobre lo que va viendo y conociendo, no es áspero, pero sin llegar a ser en ningún momento del todo amable. Trotski y amable en la misma frase sonaría algo raro, ¿no? En cualquier caso, es un curioso y diferente libro de viajes, de agradable lectura.


Unos cuarenta años después, en junio de 1959, Ernesto Che Guevara, pasó un par de días por Madrid, rumbo a Egipto. No sé si el revolucionario tomó notas, pero un periodista, Antonio D. Olano, y un fotógrafo, César Lucas, dejaron constancia de aquello. Hay un foto famosa del Che, con su atuendo habitual, delante del Arco de Triunfo (monumento franquista, no nos olvidemos) de Madrid. Le recordé leyendo las peripecias españoles de Trotski… También este tenía ideas demasiado avanzadas para España, ¿no?

eaguirre@divertinajes.com

@EvaristoAguirre




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