Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Islas flotantes


Joyce Mansour (1928-1986), inglesa de nacimiento y francesa de adopción y alma —escribió casi toda su obra en francés—, ha sido una de las voces más potentes de la segunda mitad del siglo de la literatura francesa.

Más conocida por su obra poética y de dramaturgia que por su carrera como novelista siempre se la vinculó al movimiento surrealista debido a su amistad con el grupo de André Breton. Posiblemente esta adscripción al surrealismo sea el prisma a elegir a la hora de juzgar Islas flotantes que ahora edita en castellano Periférica. Su propuesta estética, tan alejada de lo racional en su tratamiento del tema de la enfermedad y la muerte, solo es entendible en el mundo onírico pleno de libres asociaciones que preconizaba el movimiento.

El hospital y el cáncer se convierten en las páginas de esta novela en el escenario donde una vez más Eros y Tanatos libran batallas memorables. No es una novela de fácil lectura, porque Mansour se lanza sin red y a veces roza lo pornográfico y lo escatológico, pero siempre lo hace acompañada de un hálito poético y un lirismo desaforado que impregna cada página del libro, logrando convertir la enfermedad en algo erótico y , me cuesta decirlo, turbador.

Como lector te ves obligado a transitar por sus pasillos —las venas del hospital— y a cruzar muchas de sus puertas para entender la perversión voluptuosa a la que se lanzan esos muertos en vida que las habitan para animar sus últimas jornadas, y todo ello narrado con una prosa tenebrosa, fragmentada, hermosísima y delirante y además, con fuerza incuestionable.

Cada época ha tenido su autor a la hora de retratar la enfermedad y la decadencia física: Bocaccio, Baudelaire, Mann, son algunos de ellos. Estoy seguro que a ninguno les importaría que Joyce Mansour formara parte del grupo.

A medio camino entre la autobiografía, la novela y el ensayo Islas Flotantes entreteje su radical propuesta literaria y nos lanza el guante de un reto del que no saldremos indiferentes como lectores si es que somos capaces de llegar hasta el final.




Archivo histórico