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Errata

Evaristo Aguirre

Épica

Hay un elemento de la novela que de vez en cuando se nos olvida, y no es de extrañar en tiempos como estos en los que una parte de la literatura más interesante tiene que ver con la memoria o con utilizarse a sí mismo como personaje. De repente, un día, estás leyendo una historia que no deslumbra por el estilo, que no posee una estructura narrativa sorprendente, pero que te tiene pegado a sus páginas, que te interesa. ¿Por qué? Pues porque tiene ese ingrediente que se llama épica. La épica no está necesariamente vinculada a las aventuras o a la guerra (en caso que nos ocupa, sí, pero es casualidad), está vinculada, por ejemplo, a la existencia de una meta elevada, a la defensa de unos valores superiores, a una cierta idea del bien, con todos los matices que sean, pero el bien al fin y al cabo.


Cuando terminó la guerra civil española, muchos hombres (y también mujeres) del bando derrotado por el fascismo español y sus cómplices pusieron su fuerza, sus ideales y su empeño en la lucha contra el fascismo alemán. Las tropas francesas de diverso pelaje (desde la Legión Extranjera hasta la Resistencia) les tuvieron en sus filas, en las cuales resultaron el elemento fundamental. Creían que una vez liberada Europa, los aliados les ayudarían a liberar España. Pecaron de ilusos y se toparon con la indiferencia de algunos gobernantes y con la traición de otros. Hubo quien después de una contienda civil y otra europea se embarcó en las luchas de carácter colonial que se sucedieron durante los años cincuenta y sesenta. Menudas vidas.

Alejandro M. Gallo (León, 1962) es comisario-jefe de la policía local de Gijón y es autor de novelas de género policiaco y una persona muy versada en la historia, en concreto en eso que ahora llamamos memoria histórica y que tanto tiene que ver con recuperar y reivindicar el recuerdo de los injustamente vencidos e intentados llevar al olvido, como es el caso de las víctimas del bando republicano de la guerra civil española. En Morir bajo dos banderas (Rey Lear) cuenta la historia de esos españoles. Los personajes son reales: Leclerc, De Gaulle, Klaus Barbie, Patton, así como los integrantes españoles de la división conocida como La Nueve… La ficción (es una novela, no nos olvidemos) reposa en una familia de exiliados republicanos de la cual la madre y la hija están en un campo de refugiados, los dos hijos se embarcan en la guerra europea y el padre… Bueno, tampoco voy a contar más, porque la épica de la que hemos hablado se sustenta, entre otras cosas, en la fuerza de una historia. Y aquí, la hay.

Cuántas veces nos enteramos de algún suceso real y exclamamos, “aquí hay una novela”, pues Gallo debió de pensar eso al ir profundizando en las peripecias de aquellos hombres y escribió esta novela. La historia se cruza con las de otras novelas que hablan de esa época y de esos hechos, por ejemplo con la reciente Niños feroces, de Lorenzo Silva (aquí hablamos de ella hace casi más o menos un año), en la que se habla de la División Azul y de españoles que prefirieron seguir combatiendo al lado de los nazis.


Sentí curiosidad por el resto de la obra de Alejandro M. Gallo y he leído Asesinato en el Kremlin (también en Rey Lear), la historia del intento de investigación del asesinato del que fuera cercano colaborador de Stalin y capitoste del Partido Comunista, Serguéi Kiriov, en 1934. De nuevo, hechos y personajes reales presentados a través de las indagaciones de un comandante de la Milicia que se topa con la cruda, despiadada e inexpugnable muralla del régimen estalinista. Como en el caso de Morir bajo dos banderas, una buena dosis de novela y otra de aprendizaje histórico.

eaguirre@divertinajes.com

@EvaristoAguirre




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