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Errata

Evaristo Aguirre

Setenteros

A mí me parece que la década de los setenta fue más larga que las que vinieron después; de las anteriores no tengo opinión. Y los ochenta solo me duraron cuatro o cinco años; lo que vino después, no sé muy bien a qué tiempo pertenece, pero no lo puedo llamar “años ochenta”; los noventa y los primeros dos mil, pasaron a toda velocidad, y este segundo decenio del siglo XXI va por la misma autopista.

Pero los setenta, entre mis cuatro y mis catorce años, me dan la sensación de que conforman en sí mismos toda una era, comparable, no sé, al Renacimiento o a la Primera República o similar. Y como buen periodo histórico que se precie, tiene sus características, sus claves y sus lugares. Claro que estoy hablando de los años setenta en Madrid, como mucho en alguno de sus alrededores, la llamada Sierra y poco más, si acaso algún sitio donde pasar las vacaciones de verano; y estaba la forma de vestir de la gente, lo que se veía en la televisión, las costumbres familiares, el colegio, los uniformes de los otros colegios, los juguetes que se pedían a los Reyes Magos, los cines de sesión continua, las casas de los abuelos, los coches, aquel señor con chepa y chaqueta blanca que vendía manzanas de caramelo en la puerta de tantos colegios (yo creo que en todos a la misma hora: debía de haber varios hombre iguales o algo así), los columpios de los parques…

A pocas calles de donde yo vivía, estaba la casa de los padres de Ana Cervera, la protagonista de la novela de Elena Figueras Creíamos que también era mentira (recién publicada por Caballo de Troya), una setentera, es decir una persona cuya infancia y primera adolescencia se desarrollaron en esos años setenta.

Pero antes de nada, algo sobre Elena Figueras. Cualquiera que haya tenido alguna relación con el mundo editorial o literario madrileños alrededor del año 2000 sabe quién era Elena, grande, con sus rastas rubias tirando a blancas, a lomos de su Mobylette, siempre sonriente, vital hasta el límite de la vitalidad. Elena nació en Madrid, en 1963, y murió este año. Antes de su muerte, escribió su primera novela, que es esta Creíamos que también era mentira.


Como buena primera novela, tiene mucho (¿todo?) de autobiográfica y tiene una mirada limpia de resabios adultos, lo que llama especialmente la atención cuando se sabe que está escrita a los cuarenta y muchos. Pero podemos pensar que todo esto estaba en la cabeza de su autora desde hacía muchos años y que lo que se cuenta en estas páginas solo tiene sentido contado con el tono de esa joven, como si lo estuviera haciendo en directo.

Todo ocurre entre 1975, la muerte de Franco, y los primeros años ochenta cuando, entre otras cosas, la heroína se asienta en la ciudad, llevándose por delante una cierta inocencia que campaba por allí y por sus respetos.

He visto y recordado y aprendido cosas de aquellos años setenta, de mis años setenta, de mis calles de entonces, de mis vivencias, a veces tan parecidas a las de Ana y otras tan alejadísimas. 

Ana procede de esa clase media, tan madrileña, que iba a colegios privados tirando a buenos y que se empezó a relacionar con una clase social más pudiente, muy reaccionaria por uno de sus flancos y un poco hippie por el otro. Es la primera de su familia que empieza a hablar algún idioma, de preferencia inglés, y que viaja a Irlanda o a Inglaterra a estudiarlo en verano. También es pionera, o casi, en rebelarse contra los padres y sus ideas, que la sublevan después de haberlas aceptado hasta haberlas hecho suyas y convertirlas en origen de algunos complejos y frustraciones. Y después viene la salida al mundo –ahí empieza la siguiente década–, a un mundo que se estaba sacudiendo la caspa, que funcionaba más de noche que de día; mucho de noche, mucho. Y en ese mundo está la libertad, la música, la gente de otros ambientes, fundamentalmente de los barrios de la periferia de la ciudad, el amor, los descubrimientos, los escarceos culturales y, claro, las drogas.

Todo esto, bien contado, conmovedor y alegre, conforma Creíamos que también era mentira.

eaguirre@divertinajes.com

@EvaristoAguirre




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