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Errata

Evaristo Aguirre

Una de cine


A mi amigo Emilio le encantaba –estoy convencido de que todavía le gusta– la película El hombre tranquilo, de John Ford, aquella con John Wayne y Maureen O’Hara (también le gustaba mucho La Reina de África, pero eso forma parte de otra historia). La imagen que de Irlanda sugería el filme le debió influir en la decisión de viajar a aquel país junto a otros amigos (¡fueron en bicicleta!), en aquellos tiempos algo más despreocupados, si no más libres, en los que éramos jóvenes, apenas adultos. De lo que estoy casi seguro es de que no conocía, al menos en su versión española, el texto en el que el cineasta americano se basó para su película; y no podía conocerlo porque no se había traducido hasta ahora.

Una de esas frases hechas que circulan por ahí sostiene que las buenas películas se basan en novelas de segunda fila, mientras que las grandes piezas literarias difícilmente dar lugar a buen material cinematográfico. Por supuesto, hay ejemplos para todos los casos posibles, pero como norma general tiene su gracia, sobre todo si cambiamos “novelas de segunda fila” por “novelas poco conocidas”. Porque respecto a literatura de primera como materia prima de cine de primera, se me ocurre un ejemplo incontestable: el impecable relato Los asesinos (The Killers), de Ernst Hemingway, publicado en 1927 (se puede encontrar en sus Cuentos en DeBolsillo) inspiró dos magníficas versiones cinematográficas como son Forajidos (The Killers, en el original, claro), de Robert Siodmak (1946), con Burt Lancaster y Ava Gardner, y Código del hampa (de nuevo The Killers en inglés, cómo no), de Don Siegel (1964), con Lee Marvin y Angie Dickinson.


El irlandés Maurice Walsh (1879-1964) publicó el relato El hombre tranquilo en 1933 y John Ford le compró los derechos para llevarlo al cine, lo que haría en 1952. Cambian algunos nombres, pero la esencia de la trama y el espíritu de la historia y de los personajes es el mismo. En 1935, Walsh lo incluyó como una de las historias de una novela titulada Green Rushes, que es la que ha traducido Susana Carral para la editorial Reino de Cordelia, donde se ha publicado con un prólogo de Javier Reverte, y con una buena cantidad de imágenes de la película…

Solo conozco Irlanda por el cine y la literatura, y la música, y este libro responde perfectamente a lo que se puede esperar de las historias que transcurren en este país, y todo muy bien contado, con entrañables personajes y con ese espíritu aguerrido y, parece ser, independiente que tienen los irlandeses. El alma del hombre tranquilo es el alma de esta novela. Creo que le voy a regalar mi ejemplar a Emilio…

eaguirre@divertinajes.com

@EvaristoAguirre




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