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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Misión imposible


Hace un par de semanas comentaba por aquí A la rica Marihuana y otras especias, de Terry Southern, escritor y periodista mítico sin pelos en la lengua y acostumbrado a barrer bajo las alfombras sin temor a levantar polvos contaminantes. Su libro es una crónica desopilada de los sesenta en la América convulsionada de la madre de todas las décadas, la de los sesenta.

Han pasado cincuenta años y otro gran periodista y escritor, esta vez francés, Jean Rolin, se atreve a una revisitación del universo southerniano poniéndolo al día y demostrando, de paso, lo poco que han cambiado las cosas en California. Estoy convencido que Southern estará aplaudiendo, desde donde se encuentre, mientras lee la novela y se toma una birra, la osadía de Rolin de seguir utilizando de forma magistral la vieja fórmula del Nuevo Periodismo que él inventó.

El rapto de Britney Spears (Libros del Asteroide) es la vuelta a la narrativa de un autor consagrado y con una extensa obra que ya deslumbró con La cerca donde retrataba vívidamente la marginación de los barrios periféricos de Paris y que en Cristianos donde denunciaba la doble y terrible marginación de los cristianos palestinos. Con L’Organisation ganó el premio Médicis de las letras francesas en 1996. Si a eso se une una ininterrumpida aparición de artículos y reportajes en prensa, todo ello da como resultado, una de las carreras literarias más sólidas del país vecino.

En El rapto de Britney Spears, el narrador, un curioso agente secreto francés que está exilado en Murghab (Tadjikistán), es requerido por el servicio secreto francés (mais oui) para librar a la popular cantante de un atentado que un supuesto grupo terrorista islamista va a cometer contra ella. Nuestro hombre llega a Los Ángeles con ese trabajo bajo el brazo y dispuesto a hacer todo lo posible para salvar a la desbragada celebrity de la ira vengadora de los discípulos de Alá.Pero a priori no parece el tipo adecuado para llevar a cabo una misión de esa envergadura: no tiene ni pajolera idea del mundo del espectáculo, ni conoce ni le importan las veleidades intimas o profesionales de la beautiful people. Tampoco sabe conducir ─y eso en una ciudad como Los Ángeles significa marginación. Los transportes públicos son usados casi exclusivamente por negros, hispanos y gente de mal vivir─.

Sin embargo, este verdadero profesional terminará siendo un experto sobre todos estos temas introduciéndose de patas en el mundo de los paparazzi y las estrellas twiteras frecuentando los lugares míticos donde revolotea el famoseo, más conocido por su escándalos, no tan privados , que por su trabajo.

Rolin levanta su novela entre esta geografía urbana de la megalópolis californiana e hinca literalmente el diente en ello con un sutil y acre sentido del humor a la vez que nos ofrece una reflexión sobre las incongruencias de la fama. Nuestro protagonista no se arredra ante el hecho de llegar siempre tarde al lugar donde debería estar ─debe moverse en metro o autobús y eso marca otros tiempos─ y lucha con denuedo por realizar el trabajo que tiene encomendado.

Compendio y resumen de las naderías que componen nuestra sociedad, de sus falsos ídolos y de las comunicaciones instantáneas, El rapto de Britney Spears es también desde la elección del título una patada directa al rostro de de las pseudo élites intelectualoides y un ejercicio de sana terapia, por vía del humor, contra los males que aquejan a la sociedad americana y, por globalización mimética, al resto del mundo.




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