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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

No es serio este cementerio


El padre francés (Barataria), original del americano Alain Elkman ─que ha hecho toda su carrera literaria en Italia donde presenta en La7 un estupendo programa sobre libros─, es un espléndido divertimento literario a costa del inclasificable Roland Topor (más exactamente de su cadáver). Homenaje que sin duda alguna habría gustado, y mucho a este artista polivalente, pintor, escritor, libretista de operas, cineasta y otras muchas cosas, autor del Quimérico inquilino y cofundador con Fernando Arrabal, Alejandro Jodorowsky y Jacques Stemberg del movimiento Pánico.

A la muerte de este judío de origen polaco, una parte de la familia decide enterrarlo en el cementerio de Montparnasse, donde reposan tantos artistas, porque estiman que es el lugar más indicado para él.

La casualidad hace que su modesta tumba esté al lado de la de un personaje muerto unos meses antes, un importante banquero que presidió la comunidad judía de París. Un hombre reglamentado, disciplinado, austero, que poco tiene que ver con su compañero de tumba, que había sido todo lo contrario: multidisciplinar, anárquico, pródigo y algo calavera.

Cuando el hijo del banquero descubre al vecino de tumba de su padre, al que conoció vagamente en vida, imagina que posiblemente dos hombres tan diferentes en sus vidas y en sus caracteres, y que jamás hubieran coincidido en vida, ahora juntos en la muerte podrán hablar de muchas cosas de tumba a tumba.

Mientras, él se lanza al descubrimiento de la verdadera personalidad del artista, hablando con editores, amantes, esposas, y con Nicolás, el hijo de Topor, artista como su padre, con el fin de conocer lo más posible sobre su vida. En el ínterin los dos cadáveres se cuentan sus vidas, discuten sus encontrados puntos de vista y hasta encuentran algunas conexiones.

La prosa limpia y sin florituras de Elkann nos lleva de la mano con ligereza y un aquilatado sentido del humor por ambos mundos: el de los muertos y el los vivos, y con los dos va construyendo una hermosa apología sobre la figura de su padre.




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