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Los viajes

de Sara Gutiérrez

KENIA, TANZANIA Y ZANZÍBAR. Preparación del viaje

 

OTROS DESTINOS

Queríamos que el de este verano fuera un viaje memorable, no en vano pondría el broche final a nuestro primer medio siglo de existencia. Le adjudicamos destino con una antelación inusual y Baltasar se sumó a la fiesta dejando en nuestras zapatillas unas voluminosas guías de Australia y Nueva Zelanda. Pero, a medida que avanzábamos en la organización de nuestro itinerario ideal, aumentaba la evidencia de que necesitaríamos contar con más tiempo del que realmente podíamos reunir, así que decidimos desistir y cambiar de rumbo.


Amanecer en África

En nuestras compras de la Feria del libro de Madrid, incluimos una guía de Sudáfrica y comenzamos un nuevo peregrinar por informaciones de rutas, alojamientos, vuelos y carreteras. Cuando, a finales de junio, nos habíamos carteado con media Sudáfrica (vía e-mail), teníamos cita en el servicio de Medicina del viajero del Instituto Carlos III (por el riesgo de malaria en el Parque Kruguer) y nos disponíamos a comprar los billetes de avión Madrid-Londres-Johanesburgo y viceversa (Iberia había clausurado en abril su vuelo directo), una buena amiga nos hizo dudar de la conveniencia de recorrer solas Sudáfrica en pleno invierno y nos envió un folleto de la agencia con la que estaba a punto de contratar un circuito por varios países africanos.

Sopesamos sus recomendaciones, ojeamos el folleto y recordamos algo que no sé en qué momento habíamos olvidado: el verdadero viaje soñado, el que tantas veces habíamos aplazado esperando una ocasión especial. ¡Un safari!, ese era el viaje. ¡Un safari (viaje en suajili) por Maasai Mara y Serengeti!


Al final nos había pasado lo de siempre, tendríamos que decidirnos a toda prisa si no queríamos perder el tren veraniego a Kenia y Tanzania.

Nuestra mayor reticencia era unirnos a un grupo, pero dado que iba a ser prácticamente inevitable contar al menos con un chófer, decidimos arriesgarnos y sumarnos a una expedición organizada. El folleto de nuestra amiga y, sobre todo, las excelentes referencias que nos dio un vecino, guía para esa misma agencia, hicieron que nos decantáramos por la propuesta de safari en camión de Kananga.


Camión de Kananga del que apenas nos apeamos.

A pesar de que los trámites no resultaron todo lo ágiles y flexibles que hubiéramos deseado, ocupamos un par de plazas en su “Memorias de África Confort” con salida 1 de agosto. Por qué "Confort" y no "Clásico" ni "Aventura", os lo podéis imaginar. Demasiado sedentaria esta vida que llevamos...


Baño en el interior de nuestra tienda en Maasai Mara

Previamente nos habíamos vacunado de la Fiebre amarilla (un poco temerosas de ser ese 1/200.000 al que al parecer los virus atenuados provocan la enfermedad) y nos habíamos hecho con recetas suficientes de Malarone (profilaxis de la malaria). En cuanto confirmamos las plazas, comenzamos con el resto de preparativos:

Botiquín. Completillo porque no sería precisamente farmacias lo que más íbamos a ver. Indispensables: cremas de protección solar, Malarone y repelente de mosquitos. Con un frasco de Relec por semana y su pulsera, sin olvidarnos de las espirales antimosquitos, conseguí volver sin una sola picadura.

—Neceser. A lo habitual, más que nunca, merece la pena sumar toallitas húmedas y/o líquido desinfectante.

—Ropa. Como siempre, la mejor solución las capas. Y en este caso hacen falta todas, forro polar y chubasquero incluidos, porque por las mañanas (nos levantábamos en torno a las 5:00 am, incluso antes) hace bastante frío y la lluvia hace sus apariciones. Se puede ir lavando por el camino, pero lo cierto es que seca fatal.

—Calzado. Botas ligeras de trekking, deportivas de descanso y chanclas.

—Complementos. Gorro, gafas de sol, pañuelo (sobre todo para protegerse del polvo en los desplazamientos).

—Accesorios. Prismáticos y linterna. Sí, sí, claro, y cámara de fotos, incluso dos cámaras de fotos: la megabuena para los posados y la de batalla para las capturas del camino. Y con las cámaras de fotos tarjetas o discos duros a los que se puedan sacar las instantáneas porque, al final del viaje, se contarán por miles las fotos acumuladas.

—Dinero. Lo más recomendable: dólares posteriores a 2004 (previos a esa fecha hay muchos falsos). Regalos y recuerdos aparte, cubrimos los gastos de propinas y bebidas con unos 200 dólares por cabeza.

—Bolsa de viaje. En nuestro caso tenía que ser moldeable, para poder colocarla en los arcones del camión y en las bodegas de las avionetas. Optamos por un par de viejas mochilas de tamaño medio y una pequeña para el día a día.abitual, más que nunca, merece la pena sumar toallitas húmedas y/o líquido desinfectante.

Aunque el programa ya hacía suponer que no habría muchos momentos para la lectura, me llevé una novela ambientada en Sudáfrica, porque un invierno habrá que nos permita recorrerla en verano, digo yo.


Alejándonos de Masai-Mara hacia otros enclaves africanos.

Las fotos de animales las hizo Eva Orúe; el resto, quien esto firma.

OTROS DESTINOS

KENIA, TANZANIA Y ZANZÍBAR EN DIVERTINAJES

Preparación del viaje

De Nairobi a Naivasha

A orillas del Lago Naivasha

En el Parque del Lago Nakuru

Safari en Masai Mara

A orillas del Lago Victoria

Acampada en el Serengueti

A Arusha, por el Ngorongoro

Reposo en Zanzíbar




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