Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Pájaros Nocturnos de San Juan

Alicia arrastra un cuerpo inerte y lo deja frente a mí.


-Eres tú- dice Alicia y me mira sin inmutarse.

Yo pestañeo ligeramente pero también la miro con fijeza. El miedo se ha desvanecido, resbalando por mis hombros y ahora son mis manos las que tiemblan sin parar. Tiemblan y se agarrotan pero inician un movimiento leve hacia el cuerpo. Mi cuerpo.

Alicia ha rescatado lo que quedaba de mí y ha arrastrado mi pequeño cuerpo a través de la nube de polvo y camino árido.

 El alma abre las alas y se aleja fugitiva de tu cuerpo. El alma extrañada y lejana, se siente ligera ahora. Pero la libertad esperada no llega. Parece que no existe.

Alicia mira hacia el cielo y miles de pájaros almas se mueven despacio hacia la densidad de la noche. Yo sigo su mirada y quedo arrobada por la belleza de esa especie de danza macabra y a la vez tan natural y pura como cuando nace un niño y su voz se escucha por primera vez.

Lo que no entiendo es por qué Alicia dice que el cuerpo que está tendido a nuestros pies es el mío. ¿Por qué? No lo entiendo, no lo acepto. ¡No! 

 El alma abre las alas y se aleja fugitiva de tu cuerpo. El alma extrañada y lejana, se siente ligera ahora. Pero la libertad esperada no llega. Parece que no existe.

Siento una punzada en el plexo solar y lloro. La noche se cierra cada vez más rápido a nuestro alrededor y parece que su círculo se estrecha. Vuelvo a buscar el punto de fuga para mi mirada entre las sombras y escombros del círculo nocturno. Arriba, arriba... Arriba están los pájaros y sus alas enormes se pliegan y se abren, se estremecen, se curvan. Un vuelo lento. Arrastrado. Una danza.

Alicia me mira con firmeza, con insistencia, con un tipo de amor desprendido, como si no pudiese permitirse ningún tipo de dudas, compasión, titubeo. ¿Qué me quiere decir? Alicia, te pido que no me dejes ir. No quiero estar sola. No quiero ir sola. No.

El alma abre las alas y se aleja fugitiva de tu cuerpo. El alma extrañada y lejana, se siente ligera ahora. Pero la libertad esperada no llega. Parece que no existe.

¡Devuélveme el aliento Alicia, por favor! Dame mis latidos... Mis sonidos, imágenes, olores, tejidos de tacto intenso, sabores calientes y frios, escarchados... Dame mi fuerza. La quiero. ¡Quiero mi fuerza vital y mi ímpetu! Quiero existir. Existir.

Alicia entonces se aleja poco a poco del cuerpo y camina dándome la espalda. Al principio no lo comprendo pero pasados algunos instantes me doy cuenta de que el amor de Alicia es tan fuerte, tan enorme y material, que arrastra con su movimiento el cuerpo tendido con una especie de imán tan potente que a medida que ella se aleja, el cuerpo se levanta del suelo revivido y cálido para seguirla a donde vaya.

El alma abre las alas.

Pequeños Deberes- El alma abre las alas y...............................................

a.aliciaNlaRealidad@gmail.com

 

Visita la página de la autora-

http://www.cimamujerescineastas.es/espacioweb/web5/productos.php?id=287&usuario=adrianadavidova&id_usuario=2325

http://www.cimamujerescineastas.es/espacioweb/web5/donde.php?id=287&usuario=adrianadavidova&id_usuario=2325

http://vimeo.com/31729859

Foto- Adriana Davidova por L.R

La Ventana




Archivo histórico