Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Errata

Evaristo Aguirre

Europa en guerra y Madrid...


Cuando en 1953 se publicó La niña de la calle del Arenal, en la popular serie llamada La novela del sábado, en la contraportada ponía 6 pesetas. Cuando compré un ejemplar de esa edición, a finales de los años 90 del siglo pasado, pagué 1.500 pesetas. Como tantos libros, solo se podía conseguir en librerías de viejo, hasta hace unas semanas, que la editorial Reino de Cordelia ha publicado esta novela corta de Edgar Neville, con un prólogo de Jesús García de Dueñas, y al precio de 9,95 euros.

Tiene Neville 53 años cuando ve la luz este texto que mira a la época en la que él era un joven de 16 o 17 años que vivía, deslumbrado, todo lo que Madrid ofrecía, un Madrid que miraba hacia la Gran Guerra europea en la que España no participaba, pero de la que estaba sacando algún provecho económico. Madrid disfrutaba de una tardía Belle Époque en cuyas noches los cafés cantantes y el cuplé reinaban encarnados en un nutrido grupo de mujeres cantantes que ofrecían lo que cada hombre buscaba, desde lo recatado a lo licencioso.

Por allí se pasea Manolito, el protagonista de esta novela, que no es sino una representación del propio Edgar Neville, lo que convierte a La niña de la calle del Arenal en unas breves memorias en las que se ha debido de cambiar algún nombre y situación, pero no mucho. Lo que no sabemos, y tampoco nos importa porque ocurre lo mismo respecto de cualquier texto autobiográfico, es si el escritor recuerda las cosas como fueron o si las arregla. Algo de maquillaje tendrán, pues hay voluntad de novelar, pero recuerdo haber leído unos apuntes de Neville, estos sí claramente autobiográficos, que coinciden mucho con esta novela.

Joven de buena familia, con tendencia al lado un poco crápula de la vida, Neville iba a escuchar cantar a las señoritas e incluso hizo sus primeros pinitos como autor dramático (esto se cuenta, con bastante coña, en la novela). En el paso del pantalón corto al largo, Manolito se enamora mucho en la búsqueda de la mujer de su vida, pensando que estará por allí cerca, sin creerse lo que le dice su abuela respecto a que esa mujer en ese momento en el que hablan no debe superar los 4 o 5 años. Conchita Montes, el amor de la vida de Neville, nació en 1914, y en el tiempo en que transcurre la novela tendría cerca de 4 años…

Como siempre en la obra de Edgar Neville (en literatura, en teatro, en cine o en la prensa), en La niña de la calle del Arenal se ridiculiza a los cursis, se ironiza con los usos y costumbres de la clase media, se critica a los pelmas y se quiere a los que viven en las afueras, no solo las físicas.

Europa estaba en guerra y en Madrid un joven descubría la vida, y lo que descubrió entonces lo puso en práctica después, con muchas luces y algunas sombras de bastante peso.

eaguirre@divertinajes.com

@EvaristoAguirre




Archivo histórico