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Círculo de iluminación

Eva Orúe

E la Feria va…

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… y los feriantes parecen razonablemente satisfechos, una no acaba de saber si porque tienen razones contantes y sonantes o si es más bien algo parecido a un suspiro de alivio: Buf, creíamos que iba a ser mucho peor.

Las dos posturas quedaron meridianamente claras en el Telediario de Telediario de La 1 donde, al lado de libreros comedidos, vimos y escuchamos a una comercial de Edelvives decididamente eufórica que definió (empieza a los 60 segundos) el primer fin de semana como «horroroso de gente» (en el buen sentido de la palabra «horroroso») o ese otro portavoz de Entrelíneas (un poquito más adelante) que confesó haber hecho una caja, en el primer fin de semana, de más de 5.000 euros.

«¡Si es que los editores no tendrían que estar en la Feria de los libreros!», me dice un… librero, claro. ¡Ah, la vieja polémica!

¿Sólo papel?

La Feria del Libro de Madrid es, por su propia naturaleza, un festival del libro de papel, del libro tal y como lo conocíamos hasta anteayer. No sólo por el hecho, incuestionable, de que la mayoría de la gente sigue optando de momento por el formato tradicional, sino también porque la ceremonia por excelencia de esta cita, la firma de sus obras por parte de los autores, es impensable (ya se nos ocurrirá algo) para el libro digital.

Lo cual no quiere decir que en El Retiro no se vendan textos aptos para disfrutar con tu e-reader, y a las pruebas me remito:


La oferta de Rey Lear y Reino de Cordelia: se compra en la Feria, se descarga en casa. Estos shakesperianos, siempre al cabo de la calle.

Pregunta capciosa

¿Será verdad que los responsables de un suplemento cultural de rancio abolengo quieren prescindir de una de sus vacas sagradas porque están hartos de que utilice su columna para airear sus filias y, sobre todo, sus fobias personales? Las secciones con firma entendidas como armas arrojadizas al servicio de los interés personales del firmante, un mal tan nuestro..

A modo de curiosidad

Los feriantes pueden vender textos electrónicos, pero no el soporte para leerlos, según figura en el Artículo 15 del Reglamento de la Feria, PROHIBICIONES DEL PARTICIPANTE, que en su punto tercero dice que los no podrán «Exponer o vender cualesquiera productos distintos de libros tales como camisetas, equipos de imagen y sonido, dispositivos electrónicos de lectura, CDs, DVDs (siempre que no formen parte integrante del libro), etc.».

Ya cambiará. Vamos, digo.

La pared y los cabezazos

Quizá lo sepan, está muy bien explicado aquí.

Me refiero a la denuncia que CEGAL ha presentado contra Amazon, a la que Fernando Valverde define como «el enemigo número uno que tenemos las librerías. No respetan el precio fijo del libro y, por eso, hemos presentado una demanda contra ellos».

Por lo que sé, José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura, está al tanto de la situación, fue informado por CEGAL de los pasos que se estaban dando. En definitiva, se trata de respetar la legislación vigente, ¿no?

La pregunta es si en estos tiempos, entre los descuentos que brindan unos y que bordean la legalidad (miren la foto que publiqué hace un tiempo), y las ofertas que publicitan otros («Pague dos libros y llévese el tercero gratis»), por no hablar de los argumentos de quienes ya no creen en el precio fijo como estrategia de defensa del sector, ese argumento es válido.

(Abro un paréntesis…

Me permito recomendarles a este respecto la lectura de esta entrada Antinomias libro. Desde allí se auspicia desde hace tiempo un debate sobre el precio fijo, debate que yo misma he recogido y alentado.  

Un ejemplo: en 2011 ya referí que Manuel Gil, responsable del blog, manifestaba su «absoluta convicción de que el sistema de precio fijo en España presenta un fallo multiorgánico severo desde hace mucho tiempo”, sin olvidar “el amplio abanico de prácticas desleales y vulneraciones” que se registran.

Más aportaciones, aquí.

…cierro el paréntesis)

El caso es que el debate parece cosa del pasado, máxime cuando tantos editores se han convertido al amazonianismo. Como me decía una editora en la fiesta de Unidad Editorial: «Yo fui y me puse en sus manos. “Quiero vender, ¿qué tengo que hacer?”». Y se lo dijeron: The answer my friend, is blowing in the net…

PD.- Este de los precios de los libros es un debate que vuelve loco a medio mundo, como pueden leer

Libros que llegan en el momento justo


Nuestro veneno cotidiano. La responsabilidad de la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas, de Marie-Monique Robin (Península).

Cuando cada mañana disfruto de las fresas de mi mini huerta urbana, sin colorantes ni conservantes.


Manual de Saint-Germain-des-Prés, de Boris Vian (Gallo Nero).

Cuando un compañero me comunica que se va a vivir a París, y yo recuerdo mi primera corresponsalía, no lejos de la Iglesia de Saint Germain.


Diario de Rusia, de John Steinbeck con fotografías de Robert Capa (Capitán Swing).

Cuando, con motivo de mi cumpleaños, una amiga que, como yo, fue corresponsal en Moscú me regala un ejemplar de la revista Correo de España en la que entrevistaban a los españoles que vivíamos en la capital rusa.


La acera de enfrente, de Robert Aldrich (Globalrhythm).

Cuando entramos en el mes del Orgullo Gay, aún resuenan las palabras nauseabundas del obispo de Alcalá, el Constitucional sigue sin decidir nada sobre el matrimonio homosexual y algún personaje público anda apurado por sus… vale, dejémoslo aquí.


La huida de los intelectuales, de Paul Berman (Duomo).

Cuando una tiene la sensación de que muchos de los tenidos por tales han abdicado de sus responsabilidades, en estos tiempos ruidosos y confusos.


El joven vendedor y el estilo de vida fluido, de Fernando San Basilio (Impedimenta).

Cuando el estilo de vida fluido empieza a ser apenas un recuerdo, tal vez ni siquiera eso…

No hay escondrijo mejor para evitar la irritante visita de la prima de riesgo y demás parentela que un buen libro. O dos.



Esta semana:

:: El elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo, de Ken Robinson con Lou Aronica (Conecta).

:: El mejor negocio eres tú. Adáptate al futuro, invierte en ti mismo e impulsa tu carrera, de Reid Hoffman y Ben Casnocha (Conecta).

:: Hágase rico en un clic. La guía imprescindible para ganar dinero en internet, de Marc Ostrofsky (Conecta).

:: Una familia normal, de Santiago Gascón (Xordica editorial).

:: Brilla. Sobrevive y destaca en el trabajo. ¿Quién es el Elvis de esta oficina?, de Chris Baréz-Brown (Conecta).

:: Nadar en agua helada, de Recaredo Veredas (Bartleby).




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