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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Entra en mi vida


Vaya por delante que considero a Clara Sánchez una de las voces más interesantes de la narrativa actual en este país. Sus novelas siempre tienen un tempo particular, marca de la autora, con el cual yo siempre me engancho. Algo relacionado con el rompimiento abrupto de la vida cotidiana de sus personajes debido a un factor externo e incontrolable y a otras cosas que explicaré más adelante.

Me gustó mucho Presentimientos y aun más Ultimas noticias del Paraíso, y no tanto, Lo que esconde tu nombre, el penúltimo Premio Nadal, una novela que te llevaba en volandas hasta la mitad y luego se derrumbaba estrepitosamente perdiéndose en meandros que lastraban irremediablemente la que podría haber sido su mejor novela. Lo cual no ha sido óbice para su gran éxito entre el público lector de nuestro país y media Europa. Y es que ya digo que hay algo en el estilo de Clara Sánchez que atrapa, y que no es otra cosa que una lograda combinación entre pulcritud expositiva y entramado psicológico muy del gusto del lector medio.

Entra en mi vida (Destino), su nueva novela, se sustenta también en estos dos pilares, y trata un tema de máxima actualidad como es el caso de los niños robados al nacer para darlos en adopción, un negocio en el que están implicadas muchas personas a las que nuestra sociedad nos había enseñado a respetar: médicos, enfermeras, monjas, abogados, etc. Hubo un tiempo en el que, escudadas tras sus estrictos códigos éticos y religiosos, hicieron y deshicieron a su antojo y además, literalmente, se forraron.

Entra en mi vida narra lo que pudo ser uno de esos casos que vamos conociendo a través de la prensa diaria, y lo hacemos primero con la voz de la madre que nunca creyó que su hija muriera y la busca con obcecación enfermiza, y más tarde, a través de dos voces distintas: la de su segunda hija, Verónica ─con mucho, el personaje mejor dibujado de la novela─ que sigue sus pasos en un intento desesperado de venganza, y la de la supuesta hija robada. Cada una nos cuenta desde su perspectiva los días que inexorablemente van a conducirlas a encontrarse gracias a la tenacidad de la primera dispuesta a todo con el fin de descubrir la verdad y desenmascarar a aquellos que fueron culpables de la tragedia vivida por su madre.

Como en su anterior novela, Clara Sánchez logra llevarte de la mano sin apenas darte cuenta hasta la mitad de la novela, pero una vez allí, la promesa de una trama interesante se remansa y se ve claramente cuál va ser el final. Todo lo que sucede a continuación no es más que un ir y venir sin más interés para el lector que la esperanza de encontrar una pirueta final que le recompense el esfuerzo de haber llegado hasta allí; pero ésta no se produce y la sensación de fracaso se evidencia. El personaje de Ana, por ejemplo, pienso yo que hubiera necesitado una voz propia que nos explicara la trama desde un ángulo completamente distinto a la de las protagonistas; pero tal vez no estaba en la mente de la autora el tratar su novela como un caso de denuncia social bajo las hechuras de un thriler psicológico sino más bien lo que quería era primar sobre todo la búsqueda de los resortes interiores que llevan a determinadas personas a enfrentarse y crecerse ante situaciones que las sobrepasan. En ese caso, nada que objetar, sólo que me siguen sobrando páginas.




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