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Errata

Evaristo Aguirre

Galdós, otra vez

Ando picoteando en la inmensa obra de Benito Pérez Galdós, sin orden, sin un plan de lectura concreto, releyendo algo de lo conocido y metiéndome con títulos que ni siquiera me sonaban, como es el caso de Tormento, del ciclo de sus Novelas contemporáneas, publicada en 1884, y que conforma, leo en el prólogo de esta edición (de Akal, de 2002) firmado por Francisco Caudet, una trilogía con El doctor Centeno y La de Bringas, siendo Tormento la segunda en el posible orden de lectura.

Lo sabe todo el mundo: Galdós nunca decepciona. Si una de las funciones de la literatura y uno de los elementos para juzgar una novela es que el texto, la historia te ofrezcan una visión del mundo interesante, nueva, alternativa o personal, Galdós cumple. Sin dejar de ofrecer material para el entretenimiento lector (te lo pasas bien siguiendo las historias, quieres saber más, te identificas con algunos personajes y aborreces a otros; aunque no eres del todo libre pues el autor te deja pocas opciones), la novela galdosiana te ilustra, te aporta datos, ideas e interpretaciones para entender mejor el siglo XIX español y la vida en Madrid, pero también para saber más de la vida en general.


En Tormento, hay un par de personajes a los que he puesto el nombre y la cara de otro par de personas que conozco o he tratado, y hasta he sido capaz de adelantar alguna de las reacciones del personaje de la ficción basándome en los comportamientos de los reales, un pequeño juego que dota a la lectura de un nosequé añadido.

Tormento juega con la materia prima y las intenciones del folletín (una huérfana pobre; un rico pretendiente; un comportamiento oscuro del pasado; los rigores del qué dirán) para hablar de la cutrez de una clase media que no admite que es media y quiere ser como la alta y la quiere emular exagerando, para ello, valores y actitudes, sin darse cuenta de que lo que consiguen es reforzar la posición de las élites sociales y agrandar la separación respecto a ellos.

En muchos párrafos de Galdós encuentras frases a partir de las cuales puedes montarte tu propia hipótesis sobre las razones de que España haya ido por el camino que ha ido. Un personaje habla, se indigna por una afrenta absolutamente personal y lanza dos o tres comentarios sobre lo que se les viene encima si todo sigue así o sobre las causas de tal o cual desmán. Juegas con ello mentalmente durante un rato, lo aplicas a un asunto actual, y funciona.

Sí, me lo paso bien leyendo a Galdós.


eaguirre@divertinajes.com

@EvaristoAguirre




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