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Errata

Evaristo Aguirre

Twitteando

Ya existe @EvaristoAguirre. Como tantos otros perfiles de Twitter, quizá no era necesario, lo sé, pero esto se debe de parecer a cuando empezaron a instalarse líneas de teléfono en las casas de manera general o a cuando los móviles se extendieron como lo hicieron, habíamos vivido sin ello hasta entonces pero no podíamos (sobre todo, no queríamos) quedarnos fuera. Nos están contando muchos rollos sobre la redes sociales, sobre su eficacia, sobre la mejora que suponen respecto a otros medios de comunicación y hasta nos anuncian que el tiempo de los mediadores ha terminado, que todos contaremos lo que queramos y que llegará a todos, una especie de transparencia cósmica. No sé, Lo que sí es cierto es que hay cosas interesantes dichas por aquí, junto a muchas prescindibles y tontas; pero si lo piensas un poco, eso no es tan diferente del resto de maneras de comunicarse.

Luego te planteas cómo manejarlo, qué decir, cuándo, cómo… Por una parte, mediante @EvaristoAguirre se anunciarán los nuevos textos de esta Errata, un uso evidente. Además, quiero compartir cosas ajenas que me parezca que merecen la pena, como alguna noticia, algún artículo o, y esto tiene su gracia, retwittear los comentarios de otros, por ingeniosos, acertados o iluminadores, como este de hace unos días del escritor Antonio Orejudo (@AntonioOrejudo): “Pago, copago, repago… Apago”.

Por otra parte, me gustaría ir contando lo que leo, dejando, cuando se me ocurra, algún comentario, alguna idea. Me parece difícil. Aquí va un ejemplo de la semana pasada:


Primero escribí: “Empezando la nueva novela de @luisgemartin Estoy en un avión y se habla de un accidente aéreo. Yuyu, pero la cosa pinta bien”.

Y al cabo de dos días (sí, me la leí de una sentada y media), esto: “Terminada La mujer en la sombra de luisgemartin. Da lo que promete (¡buena novela!) y te introduce en lugares a los que no quieres ir”.

Para empezar, me equivoqué en el título, pues el nuevo libro del escritor madrileño se titula La mujer de sombra y no La mujer en la sombra. Para seguir, está visto que hay que o bien escribir de manera muy correcta o bien saber usar herramientas como las abreviaturas o los signos ortográficos para expresarse de la mejor forma posible. Cuando dije “Yuyu, pero la cosa pinta bien”, obviamente me refería a que lo que daba yuyu era leer sobre un accidente aéreo cuando estás despegando. Que “lo cosa pinta bien” significa que lo leído hasta ese momento estaba bien y prometía una buena historia; entonces, ¿por qué ese “pero”?

Y luego viene la segunda parte: ¿Esto le interesa a alguien? También es cierto que me podría plantear lo mismo respecto a esta Errata (me lo planteo, vaya si me lo planteo).

Tampoco puedo twittear mucho más si luego quiero contar algo aquí, ¿no?

La mujer de sombra, de Luisgé Martín, publicada por Anagrama, está en la línea de algunas de sus novelas anteriores, como la estupenda Los amores confiados, por ejemplo, en cuanto que se trata de un descenso a algunos de los rincones más oscuros del interior de una persona. Sin contar mucho, sí puedo decir que Eusebio se enamora de una mujer de la que cree saber algo que parece que ella oculta, lo que le lleva a obsesionarse. La novela retrata muy bien ese proceso y con una cierta distancia nos muestra el comportamiento de este sujeto sin juzgarlo, dejándonos a nosotros un poco solos en el momento de acompañarlo a esos “lugares a los que no quieres ir”, como twitteé, pero en los que una vez que te asomas quieres ver, saber más. Es una muy buena novela, de un autor que nos está acostumbrando a una producción literaria de nivel alto; no hay más que recordar su anterior libro, Las manos cortadas.

He terminado de leer Caballería roja, de Isaak Bábel; a ver si se me ocurre algo brillante para Twitter…

eaguirre@divertinajes.com




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