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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

No es Elliot Ness


Ráfagas de inteligencia, humor caústico, ironía y calidez se cuelan por las rendijas de Intocable, el último filme de Olivier Nakache y Eric Toledano. A pesar de algunos tópicos, lugares comunes y de la definición gruesa de los secundarios, Les intouchables (muy bien recibida en Francia, donde el título es en plural: en España se singularizó para alejarse del recuerdo de Los intocables de Elliot Ness, de Brian de Palma) es una comedia sólida y rodada con notable brío, una historia de amistad y entendimiento entre dos seres que pertencen, cada uno a su manera, a esas “minorías que molestan”: un inmigrante africano en busca de supervivencia y un maduro y millonario tetrapléjico anclado en su silla de ruedas y en una vida que combina el lujo y la melancolía.

La descripción realista de los escenarios urbanos, interiores y exteriores, en los que transcurre el filme, la estupenda banda sonora que lo atraviesa de principio a fin y las esforzada interpretaciones de François Cluzet como el dolorido Phillipe y de Omar Sy como el impetuoso Dry dan a Intocable una solidez por encima de la ambivalencia de su mensaje, de algún toque sentimentaloide y humorístico prescindible, y de que el filme, a pesar de su notable ritmo y cuidada planificación, muestra ciertos altibajos narrativos que no impiden su disfrute al público que busca comedias que tengan algo interesante que decir y traten con respeto al espectador y a sus protagonistas principales.

La invasión por parte del desheredado Dry del mundo fatuo, intelectual, afectado y algo irreal en el que habita Phillipe, hecho de recuerdos e ilusiones, está dada con algún toque de brocha gorda, pero también con sabias dosis de cinismo y falta de complejos, lo que hacen de la fábula social y de la comedia de costumbres de Toledano y Nakache un trabajo mucho más valioso que otros recientes de naturaleza similar. La originalidad no está pues en el relato de soledades o choque de clases sociales, ni siquiera en el retrato firme del desarrollo de una amistad, sino en la forma en que los realizadores y guionistas abordan el material que tienen entre manos sin dejar de lado ni el humor incisivo ni la poesía.

Un aperitivo




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