Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Círculo de iluminación

Eva Orúe

1, 2, 3 y 4

eorue[arroba]divertinajes[punto]com

Un fenómeno (¿preocupante?)


Recibo un correo de la editorial Maeva, anunciando la aparición en España de Blancanieves debe morir, de Nele Neuhause. Leo:

«¿Cómo consiguió esta mujer joven y decidida convertirse en una de las autoras de novela negra de mayor éxito de los últimos tiempos?

»En 2000 opta por autoeditarse cansada de recibir solo respuestas negativas de las editoriales. Revisa el texto, lo aligera y pide una impresión de 500 ejemplares, que almacena en su garaje. El precio de venta lo fija en 16,90 euros.

»De su segunda novela ya encarga mil ejemplares y unos años después consigue la cifra récord de 45.000 ejemplares vendidos de sus cuatro novelas, sin el apoyo de ninguna estructura comercial.

»Finalmente, en 2009, un librero local la pone en contacto con la editorial Ullstein, que apuesta por ella, y publica todas sus novelas. Desde 2011 ha logrado estar con cinco títulos en las listas de los más vendidos de Alemania, y ha iniciado una vertiginosa carrera internacional.»

Pienso entonces en la cantidad de correos que he recibido últimamente en los que varias editoriales se felicitan por haber «pillado» a autores que antes triunfaban en la red.

Pienso también en esas otras editoriales que rechazaron a esos mismos autores, con sus mismos libros, y no supieron atisbar su potencial (siquiera comercial).

Pienso después en hasta qué punto esto lleva el agua al molino de quienes creen que las editoriales son más superfluas cada día que pasa (tesis con que, lo dejo claro desde ya, no suscribo).

Pienso más tarde en la frase que escuché recientemente a una poderosa empresaria: «los intermediarios que no aporten valor añadido están acabados».

Pienso… que hay que pensar sobre ello.

Dos regalos

El primero, un interesante (y tan parcial como cualquier otra selección) paseo por las 20 librerías más guapas del mundo.

Y el segundo, un curioso vistazo a las 10 mejores librerías inexistentes del universo cinematográfico.

Tres hurras


Los que me permito lanzar y que jalean la labor editorial de una de esas pequeñas y entrañables que tanto me gustan: Capitán Swing.

Porque en las últimas semanas han editado dos primores: La esposa diminuta, de Andrew Kaufman, un libro en tapa dura con una faja que cubre algo más de la mitad de la portada que hace de la obra, literariamente apetecible, un objeto deseable; y, sobre todo, Composición nº 1, unacaja de cartón (13x21cm) con 344 páginas sueltas y sin numerar, de Marc Saporta, «uno de los precursores de los textos no lineales, de la fragmentación del discurso que hoy sirve de paradigma a la literatura hipertextual» (escribe el editor).

No me maravilla que se publiquen este tipo de libros; me maravilla es que el desafío lo afronte una editorial pequeña, unipersonal. Lo dicho: tres hurras.

Cuatro comentarios

A mi recopilación, la semana pasada, de premiados reincidentes del Grupo Planeta.

El de un editor: «una reflexión que merecía escribirse y hacer reflexionar a los propios editores que han trabajado, como el que suscribe y a cierta honra, o lo hacen ahora. Es una endogamia o que nadie se arriesga a nuevos autores.»

El de un autor: «¡Yo quiero una Beca Planeta!».

El de una agente: «Cherchez la femme… Deberías ver qué agente está detrás de cada premiado.»

El de un crítico: «Está bien la enumeración, pero hay que sacar conclusiones, compañera».

Un día de estos me pongo.



Esta semana:

:: Los crímenes de la época, de Louise Michel (El Nadir).

:: Milena Pato: La rastreadora de historias y Siempre debería ser sábado, de Care Santos (Montena).

:: El Himno de Riego, de José Esteban (Rey Lear).




Archivo histórico