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Errata

Evaristo Aguirre

Libro póstumo

Cuando Félix Romeo estuvo en la cárcel (por insumiso al servicio militar obligatorio: qué lejano y sin sentido suena eso, y no hace tanto tiempo…), compartió celda con un tipo que había matado a su mujer y que le contó su historia. Aquello se quedó en la cabeza del escritor; se inspiró, por ejemplo, en el fulano para uno de los personajes de su novela Discothéque, de 2001. Y la historia seguía por ahí. Cómo no iba a seguir; si me imagino por un momento que alguien me cuenta algo parecido, estoy seguro de que sería muy difícil dejar de convivir con los ecos de aquello, no de una manera dramática, ni siquiera tendría el valor de un descubrimiento, pues estamos informados de cosas así a diario, pero conocer a quien ha cruzado esa línea que supone matar a un semejante, saber detalles de aquello tiene, creo yo, el efecto de una muesca en una parte del alma. Así, Romeo se puso a escribir esta historia hace un tiempo, y el libro resultante se ha convertido en su obra póstuma: Noche de los enamorados (Mondadori).

No sé si se puede trazar una línea que empieza en Dibujos animados, donde Félix Romeo recrea, reescribe su infancia añadiendo elementos de creación literaria, y que termina en esta Noche de los enamorados, en la que está de nuevo la realidad, en la que la recreación viene dada por la investigación del autor en los periódicos de los días del suceso, en documentación administrativa relativa a los protagonistas, en papeles de juzgado o similares. ¿Dos maneras de encarar la realidad? Entre medias, la mencionada novela Discothèque, un trabucazo de ficción, y Amarillo, una confesión vital sobre el suicidio de un amigo.

Noche de los enamorados es un texto que se pone del lado de la víctima, que la vindica no solo frente al asesino (eso no hace falta) si no ante otras fuerzas que intervinieron en el proceso como la policía o el juez. Con muy pocos datos de la mujer muerta, el libro gira alrededor de ella más que de los hechos; al menos, así lo he leído yo.

El autor está muy presente a lo largo de todo el relato, nos habla directamente, nos hace partícipes de sus dudas, de las dificultades con las que se ha encontrado, consigue que le acompañemos en una búsqueda y vamos con él hasta algunos callejones sin salida de los que tenemos que regresar a su lado, mirándole y esperando a que nos diga por dónde seguimos.


Y hasta aquí. No sé si quedará algo más escrito por Félix en algún lado, pero no lo creo, alguno de los muchos amigos que han escrito sobre él desde su muerte hace unos meses lo sabría, lo habría dicho. Una selección de esos textos está en un librito que acompaña la edición de Noche de los enamorados que se llama ¡Viva Félix Romeo!

eaguirre@divertinajes.com




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