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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Qué locos más estupendos

eorue[arroba]divertinajes[punto]com


Hace un par de semanas les hablé de una editorial nueva y Automática, y al hacerlo, elogié el valor que muestran quienes, en estos tiempos oscuros, se atreven a lanzarse a unas aguas inciertas, las aguas editoriales…

Quizá la locura es contagiosa: esta semana he recibido información de Rayo verde, editorial verneana (toma el nombre de un fenómeno atmosférico, que es el título de una novela de Julio Verne) y se estrena con  Todo está tranquilo arriba, de Gerbrand Bakker, y La pesquisa, de Juan José Saer.

Suerte, amigos.

De repente, un autor


Son modas, o sólo casualidades.

En pocas semanas han llegado a las librerías dos obras bien distintas de un autor peculiar, Marcel Schwob.

Primero, Reino de Cordelia lanzó La cruzada de los niños (que hace años publicara Valdemar en un volumen donde también pudimos leer Vidas imaginarias, quizá la obra de este autor que más fortuna editorial ha tenido entre nosotros), en traducción de Luis Alberto de Cuenca y con las ilustraciones originales de por Jean-Gabriel Daragnès, un libro que conmovió a Borges:

«A fines del siglo XIX, Marcel Schwob -creador, actor y espectador de este sueño- trata de volver a soñar lo que había soñado hace muchos siglos, en soledades africanas y asiáticas: la historia de los niños que anhelaron rescatar el sepulcro. No ensayó, estoy seguro, la ansiosa arqueología de Flaubert; prefirió saturarse de viejas páginas de Jacques de Vitry o de Ernoul y entregarse después a los ejercicios de imaginar y de elegir. Soñó así ser el papa, ser el goliardo, ser los tres niños, ser el clérigo.»

Ahora, Demipage recupera un texto conmovedor por otros motivos: El libro de Monelle (hace tres años la pudimos leer en Books4pocket y antes en Hiperión), dictado por el dolor que le produjo el fallecimiento de una joven prostituta de la que había estado enamorado.

Enrique Vilà-Matas dijo que Schwob es, tal vez, un autor menor pero que su influencia es palpable en la obra de Faulkner, Cunqueiro, Bolaño o el ya citado Borges. Si quieren comprobarlo, pasen y lean.

Ça bouge…

Al menos en Francia. Gallimard  quiere comprar Flammarion (J’ai lu, Casterman,…), editorial cuyo propietario actual, el grupo italiano RCS (el de El Mundo) quiere solar… ¿El montante de la operación? Se habla de 200 millones de euros.

Si la cosa se concreta, asistiríamos al nacimiento del tercer grupo editorial francés, por detrás de Hachette Livre y Editis (filial al 100% de Planeta, que la compró en 2008 por —leo en su web— 1.026 millones de euros).

De una pieza

Leo en Público una entrevista con Ramón Buckley, autor de Miguel Delibes, una conciencia para el nuevo siglo (Destino). «Delibes rechazó el Planeta. Hoy nadie haría eso en España», dice. No revela nada, pero recordarlo impresiona… Me gustaría saber cuántos (y quiénes) autores vivos se han comportado igual...

Juegos

A veces les muestro portadas repetidas, es decir, títulos distintos cuyos editores han seleccionado la misma imagen para ilustrar la cubierta…

En esta ocasión, lo hago al revés: les muestro tres portadas distintas para un solo título triditado (entiéndase: editado tres veces y, cabe añadir, en pocas semanas): El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald.

¿Cuál les gusta más? ¿La de Anagrama, la de RBA  o la de Paréntesis? Vale, los de Paréntesis no se han esforzado mucho…


Ya puesta, he buscado más ediciones (sólo en castellano, y en España) y he encontrado éstas (sin voluntad de ser exhaustiva) no tan viejas de AlfaguaraDebolsillo, Mestas (con un protagonista un tanto envejecido, ¿no creen?)...


… o las de Debolsillo (again), Plaza Janés o Maxtor que he pescado en la red…



… y me ha dado pereza recuperar las muchas más que por ahí circulan (o, mejor, circularon: para encontrarlas, habría que recurrir a las librerías de lance).

Por último, esta curiosidad: Tres historias en torno a Gatsby (Rey Lear). Se titulan Sueños de invierno (1922), Dados, puño americano y guitarra (1923) y Lo más sensato (1924), y el editor las explica así: «Mientras redactaba su obra maestra El gran Gatsby, Francis Scott Fitzgerald escribió una serie de historias donde ensayaba la relación entre un hombre hecho a sí mismo y una mujer frívola y rica, preferentemente rubia. Algunos fueron incorporados a la novela, otros sirvieron exclusivamente para construir esa atmósfera a ritmo de jazz, dominada por el alcohol y el lujo, que constituye el entorno de Gatsby».



Esta semana:

:: Carabinieri, de Fernando Martín Pescador (Xordica).

:: Aprenda de la Mafia para alcanzar el éxito en su empresa (legal), de Louis Ferrante (Conecta).

:: La Constitución de Cádiz. Una mirada crítica, de Manuel Moreno Alonso (Alfar).




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