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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Soñar, ¿qué es?

Donde convergen todos los sueños, yo corro tras las liebres, tras los lobos, tras los vientos... Donde convergen los sueños... sueño que persigo las estelas que dejan tus huellas.


Imaginar? Anhelar? Evocar? Fantasear? Divagar? Vislumbrar?...

¿Dormir?

No estoy dormida sin embargo cuando ahora se representa ante mis ojos la escena de la última vez que vi a alguien sonreír.

Era un hombre de tez turbia y sus dientes resaltaron muchísimo al quedar descubiertos cuando los labios firmes y densos se estiraron en una amplia y poco condicionada sonrisa, que después se convirtió en risa pura y sonora. Risa.

Sonreír. Yo también sonreí contagiada. Sonreí por última vez.

Sonreí pese a que ya estaba prohibido y a pesar de que los castigos aplicados si te descubrían, eran fríos e implacables. Físicamente dolorosos para que se quedaran grabados en los cuerpos, en una especie de condicionamiento al estilo del Perro de Pavlov inverso. Asociar con un dolor físico insoportable cualquier indicio de impulso relacionado con sensaciones o sentimientos alegres y con ganas de manifestarse en forma de sonrisas, risas, carcajadas, estallidos… No reír. No sonreír. Jamás carcajear. Jamás desternillarse de risa ni de alegría.

...Y entonces pasó, que la Felicidad, ya de por si poco alcanzable y poco frecuente en el inicio del siglo, ahora comenzaba a diluirse, a descomponerse… meras sombras, lejanos recuerdos borrados a base de un inculcamiento de desazón continua en cada uno de nosotros… Un sentimiento de inutilidad, de sinsentido, de precariedad. Una certidumbre sobre la absoluta mediocridad de la propia vida, sobre la falta de merecimiento, sobre el vacío de nuestro ser, una certidumbre insuflada también a base de la agresión permanente sobre la dignidad de cada individuo, se calaba cada vez más y más hondo en el cerebro, en los tejidos conectivos, en los músculos, en la piel, en el sistema nervioso y en los huesos cada vez más y más duros para compensar la fragilidad del alma. El alma que aún nos acompañaba, el alma que aún nos acompaña ahora. El alma quebradiza. El alma que aún hoy consigue soñar alguna vez, aún hoy sin saber qué es soñar exactamente, consigue desatar en lo nebuloso de nuestro subconsciente, una trémula sonrisa envuelta en las brumas estancadas de la descomposición que se apodera de todas las cosas, sensaciones, sentimientos, pensamientos y deseos que han dejado de existir.

Pequeños Deberes

Le pido a Alicia que me rescate de ese lugar de un futuro que no ha de suceder… y te pido a ti que me ayudes, que lo evites, que te dejes invadir de risas, lágrimas, alegrías, sonrisas vivas y sonoras, nada contenidas, aladas, libres e irreverentes. Hazlo… pese a todo. Ríe y no te dejes hipnotizar por la vida que quieren programar para ti, para nosotros… A veces, siempre.

A.AliciaNlaRealidad@gmail.com

Página de la autora en CIMA

http://www.cimamujerescineastas.es/espacioweb/web5/productos.php?id=287&usuario=AdrianaDavidova&id_usuario=2325

http://vimeo.com/31729859

Fotos

Liberto Rabal




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