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Viajar al óleo

Armando Cerra

Copenhague, al otro lado de la ventana

Un latino camina por Copenhague y constantemente tiene la tentación de mirar y asomarse a los grandes ventanales de las viviendas, siempre sin cortinas y mostrando la cálida intimidad de los hogares daneses.

En un clima tan riguroso como el de Dinamarca, cualquier rayo de luz y de calor es bienvenido, las ventanas despejadas lo invitan a entrar a la casa. Y al mismo tiempo, sus habitantes al ver que el sol en el cielo, aprovechan para disfrutarlo y salen de forma inmediata a las calles.

Eso quería el autor de este lienzo, Martinus Rørbye.


"Vista desde la habitación del artista", de Martinus Rørbye

Cuando pintó esta tela corría el año 1825 y apenas tenía 22 años. Todavía vivía en casa de sus padres, pero desde ahí miraba al exterior, a la bahía de Copenhague y desde ahí observaba los veleros anclados en el puerto. Unos barcos en los que pronto zarparía a conocer mundo.

Mientras tanto él estaba como el pájaro enjaulado que se ve en la pintura, ansiaba embarcar y recorrer mundo. Y así lo hizo, recorrió en profundidad su país, conoció a sus vecinos escandinavos de Noruega y Suecia, se empapó del París del Romanticismo, descubrió el Mediterráneo en Italia y Grecia, e incluso llegó hasta Turquía, como sus antepasados vikingos.

Pero antes de todos esos viajes, ahí estaba en el hogar familiar, asomado a la ventana y pintando este pequeño cuadro que hoy cuelga en las salas del Statens Museum for Kunst (el Museo Nacional de Arte) de Copenhague, y su nombre forma parte de los artistas que dieron lugar a la llamada Edad de Oro del Arte de Dinamarca desarrollada durante las primeras décadas del siglo XIX.

Tras la separación del país de Noruega y el acoso militar de Inglaterra, Dinamarca y los daneses iban a poner los cimientos del país moderno que es hoy. Hubo un renacimiento cultural y urbanístico que asentó el orgullo del pueblo danés, que les dio conciencia de nación y se forjaron las bases para el progresivo desarrollo que durante décadas se ha transformado en un estado de bienestar el más amplio y mejor sentido de la palabra.

Por eso cuando los latinos viajamos hoy a Copenhague, nos invade una mezcla entre el afán cotilla y un punto de envidia, y acabamos asomados y mirando a las ventanas de los hogares daneses, a ver si con suerte aprendemos algo de ellos.


"Veleros en Copenhague" y "Ventanas danesas", de Mónica Grimal

Visita la web del autor: www.maletadevuelta.blogspot.com




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