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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Decíamos ayer…

eorue[arroba]divertinajes[punto]com

VIERNES POR LA MAÑANA, TRISTE ACTUALIZACIÓN

Ha muerto Elena Figueras, uno de los personajes más entrañables de este peculiar mundo del libro, una mujer de fuerza y garra, una profesional de talento. Un beso, Elena, estés donde estés.

Decíamos ayer…

Aquí estoy de nuevo, casi igual aunque ya ha pasado un año, je. Me alegra saber que la mayor parte de ustedes siguen ahí, leyendo o formando parte de eso que un cursi corto de imágenes más brillantes llamaría «la gran familia del libro».

Siento comprobar, no obstante, que algunos editores se rinden (¡cuánto correo electrónico devuelto!), en tanto que otros han tenido que prescindir de importantes colaboradores y muchos han decidido renunciar a publicar tantos libros (sinceramente, no sé si esto último es motivo de tristeza o de alegría).
También que algunas librerías han tenido que echar la persiana (hablando de frases hechas…), y que eso no sólo pasa aquí.

Hablando de lo cual…

¿Quién se anima a suscribirlo? «Il faut défendre la librairie indépendante»

Un empujoncito…

Por si acaso ayuda, conste aquí que estoy convencida de que resistiremos y sobreviviremos. Malgré tout…

Bienvenidos

No es la primera vez que lo comento, cada vez son más los periodistas que se pasan a la ficción (y no me sean malos que les veo venir).

El último: Casimiro García Abadillo, altísimo cargo de El Mundo, cuya primera  novela publicara (repito, no me sean malos) La Esfera: La trampa se titula, y dicen que es una mezcla de intriga periodística y relato negro.

También hay mucho periodista suelto, e incluso muerto, en el debut literario de José Sanclemente: Bajo control (título provisional), una novela negra que arranca con el asesinato del periodista Belarmino Suárez, Krugman, varios años corresponsal en Nueva York y el profesional más influyente del diario El Universal, perteneciente al mayor grupo de comunicación español…

Sanclemente es economista y experto en medios de comunicación, ha sido consejero delegado de Grupo Zeta y consejero de Antena 3 TV, presidente de la Asociación de Editores de Diarios Españoles, promotor y fundador del diario ADN y consejero de la Casa Editorial El Tiempo de Bogotá, y en la actualidad se dedica a la asesoría de empresas periodísticas. Además, es el marido de Blanca Rosa Roca cuya editorial (que no me sean malos, he dicho) lanzará la novela en abril.

El canon (parcial) de Muñoz Molina


En L’Express entrevistan al escritor y académico, de paso por París para presentar Dans la grande nuit des temps [La noche de los tiempos], editada por Seuil.

Aprovecha Muñoz Molina para proclamar alto y fuerte que el escritor que mejor ha escrito la Guerra Civil ha sido Arturo Barea. Ni Hemingway («el peor de todos, maniqueo y simplista»), ni Malraux («más difícil de juzgar. Su mirada es generosa pero su conocimiento de la realidad es muy limitado…»), ni siquiera Orwell: Barea. La forja de un rebelde es, dice, «la plus belle œuvre sur la guerre d'Espagne».

Tiempos nuevos

Una había llegado a creer que Rogelio Blanco, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas durante el gobierno de Zapatero, el hombre que había sobrevivido a varios ministros (¿por sus habilidades? ¿quizá debido a que las cosas del libro no interesan a los políticos?) iba a quedarse allí para siempre.

Pero no. Este es el nuevo organigrama del Ministerio: para prescindir de sus servicios, han tenido que deshacerse de esa dirección general y distribuir sus atribuciones entre otras dos ya existentes. Aunque, como verán aquíBlanco se resiste a desaparecer…

El apagón de Lucía

- Esto, je, je.

- Esto otro, de un amigo: «Como supongo que darás cuenta en algún momento del caso Lucía Etxebarría, te envío esto que muy probablemente ya habrás visto, pero si no, deberías ver: http://orsai.bitacoras.com/2011/12/para-ti-lucia.php.

La Inquisición, moderna y precursora


Creíamos que era una odiosa antigualla, y ahora resulta que es de lo más moderna (y no por ello menos terrible): es la tesis que, según leo, defiende Cullen Murphy, editor de Vanity Fair, en God’s Jury: The Inquisition and the Making of the Modern World (Houghton Mifflin Harcourt).

Murphy sostienen que la Inquisición, lejos de ser una reliquia medieval, es una institución tan sólidamente anclada en la modernidad como la tradición científica a la que hacía frente. Su fanatismo, tu totalitarismo implícito (con los inquisidores investigando cada brizna de la vida de sus víctimas), su brutalidad burocrática, la convierte en una pieza que explica quiénes somos y qué hacemos: la Gestapo, el K.G.B., la Stasi, incluso Guantánamo…

Todo lo cual no estoy segura de que contribuya a mejorar nuestra imagen internacional.

El buzón - 1

Respondones
Lo son, sí, y se lo agradezco. Me refiero a algunos amigos míos, que tienen la sanísima costumbre de hacerse notar cuando no están del todo conformes con algo que escribo…

Tras el último Círculo del año, en el que narraba un Cuento navideño acontecido en una librería y protagonizado por un cliente que se había pasado al lado oscuro y alguien que aún cree en la edición tradicional, Jorge Dioni López (cuyo blog no me canso de recomendar) me envió esta provocación:

Pido la palabra en el diálogo de la librería y me excuso por el marxismo. ¿Cuánto vale el libro en papel?, ¿cuánto su edición y distribución?, ¿cuánto vale el libro en internet?, ¿cuánto su edición y distribución?

Le contesté. Resumen de mi intervención:

Que no tengo nada en contra del libro electrónico, ni de Internet, ni de… es fin, que soy partidaria.

Que los libros-e deben ser más baratos.

Que no obstante, y mientras escritores, editores, correctores, en su caso los traductores, cobren no por su trabajo, sino por las ventas de su trabajo, cada libro descargado sin pasar por caja es una merma en sus ingresos.

Que hay editoriales que ya prescinden incluso del DRM…

Que frente a quienes no entienden por dónde van las cosas del futuro, mi reacción puede ser: allá ellos, pero no: pues si no me lo venden barato, me lo bajo por mi cuenta.

Que el argumento que a mí no me vale es que, puesto que la tecnología lo hace posible, tenemos derecho.

Dioni, claro, volvió a la carga:

El libro editado en papel, distribuido en camiones, recibido en centros de logística, distribuido en furgonetas, recibido en la tienda, puesto en la estantería y cobrado, con bolsa de papel, son 21 €. El libro subido a un servidor son 14,99 €. No lo veo claro. Tampoco veo nada claro que el señor de Planeta defienda en su diario que la gente tiene que cobrar 1.000, 800 o 400 euros y después quiera venderle libros a 21 €. El directivo de Planeta que cobra 5.000 pavos debería pensar si él se compraría el libro del premio a 105 €, que es proporcionalmente lo que significa para un mileurista.

Ojo, no estoy justificando la situación, la intento comprender. El señor de Planeta me puede decir: si no tienen dinero, que no compren. Y yo le respondo, me parece muy bien, pero ellos no pueden elegir pagar impuestos y parte de esos impuestos van a usted, señor de Planeta. Y paro porque parece una canción de Quilapayún.

Un día dedica un minuto a pensar en esto: internet ha salvado la cultura. El mercado de distribución paralela ha hecho renacer la música y hará lo mismo con el cine y con la literatura.

Yo no me quedé atrás…

Que en esta sociedad nuestra, si uno produce un bien (libros, pan o coches, tanto da) puede venderlo al precio que quiera, por disparatado que sea. Cosa distinta es que la gente compre... 

Lo de los impuestos (¿y las subvenciones?) es otro cantar. Personalmente, estoy a favor de las subvenciones, pero no del modo en que se conceden.

Que probablemente Internet al final será la salvación, aunque de momento no veo cómo… 

Que por muy brutos, avariciosos y retrógrados que sean algunos editores, eso no justifica que nos bajemos por la patilla el producto del trabajo de tantos.

Y que aunque la batalla de los derechos y deberes es ardua, me niego a darla por perdida.

No quiero alargar esto mucho más, pero no puedo dejar de mencionar la última réplica de mi interlocutor…

Veo que estás especialmente interesada en la cuestión moral. En la panadería, no me piden al entrar un euro por si me llevo algo o el gremio de panaderos reclama dinero al estado por los cruasanes que pueda hurtar la gente. Creo que la industria está cómoda con este modelo de recaudación basado en la queja porque si tuviera que enfrentarse a pelo al mercado se arruinaría. Ojo, la industria.

Quedarían los escritores, claro. Los creadores, la gente a la que se le ocurre algo, siempre salen adelante porque nos encanta que nos cuenten historias. Pero sólo los buenos; como en la música, la publicidad cada vez valdría menos porque se prueba antes de pagar.

No tengo claro que una persona pueda vender algo al precio que quiera si recibe dinero público. Es curioso que Etxeberría diga que la cultura "nunca ha sido gratis" cuando hace 100 años un montón de gente, Giner de los Ríos, Cossío, María Moliner, entre otros, defendían exactamente lo mismo: la gratuidad del acceso a la cultura.

En algún estante, tengo cosas de Trotski o Lorca sobre el precio del acceso a la cultura pero me da pereza ir a por ellas.

La semana que viene compartiré con ustedes una curiosa idea que Dioni anda manejando…

… y si quieren participar en este debate, sean bienvenidos.

El buzón - 2


El autor con Carmen Posadas

Una invitación

Hace un par de semanas se puso en contacto conmigo Rafael Juan y Seva, al que conocí tiempo atrás en un taller e sobre edición literaria organizado por Aula de Cultura de El Corte Inglés.

Me invitaba a la presentación de su segunda novela, El tesoro de Toledo, que había decidido lanzar recurriendo a la autoedición. «Con la primera hice lo mismo y, por unas cosas o por otras, no salió del todo mal (unos ochocientos ejemplares)…», me decía. Nada mal, pensé, conociendo como conozco las ventas que alcanzan los títulos de algunos autores. 

Así que le animé a compartir con nosotros su experiencia Juan Palomo. 

Mi primera novela se desarrolla en la época fenicia y, en ella, Cádiz y su provincia  tiene un papel principal (de hecho toda la idea surgió porque aquel es El sitio de mi recreo que diría Antonio Vega).

En fin, el caso es que cuando se publicó, a través de algún contacto conseguimos que los medios gaditanos mostraran cierto interés y se publicaron notas en La Voz y sobre todo, una entrevista personal en el Diario de Cádiz de casi una página. A raíz de eso varias librerías empezaron a pedir ejemplares pues empezaron a tener gente preguntando por el libro y varias de ellas tienen, además,  zonas dedicadas a "temas gaditanos". El tema se fue incrementando y de hecho aún hoy siguen pidiéndome ejemplares (los últimos cinco hace una semana). Como una cosa lleva a otra, el Presidente del Ateneo de Cádiz me propuso hacer allí una presentación, que salió bastante bien y que, a su vez, volvió a salir reflejada en medios, incluida Onda Cádiz, la TV local, lo que reactivó el ritmo de ventas.

Como te decía, el goteo ha seguido hasta hoy. Pero la mejor recompensa es que, como consecuencia, fui bautizado como gaditano de adopción, lo que me llena de orgullo y satisfacción.

Mi experiencia  fue muy buena quizás  porque tuve la suerte de que la editora que llevó el proyecto es una excelente profesional y se involucró mucho prestando un apoyo que creo que iba más allá de lo que supone el concepto de autoedición. De hecho por eso he repetido con ella aunque no con la misma empresa. Lo que sí es cierto es que siempre te queda ese regusto de no saber qué hubiera pasado de haberlo intentado por la vía tradicional. Quizás con la próxima os pida ayuda a los profesionales para saber a qué puertas llamar.

Respecto a la presentación de El tesoro de Toledo, está muy mal que te lo diga yo, pero creo que fue muy bien. Hubo unas 190 personas, la sala se llenó y hubo overbooking. Se vendieron bastantes libros (unos 160 del nuevo y 40 del primero) y después de eso he vendido a través de peticiones unos 50 más. El libro está disponible en tres librerías de Madrid (y una de Cádiz, cómo no).

Empecé agarrándome a tópicos y me despido con uno más: el que la sigue, (casi siempre) la consigue.



En el primer Escaparate del año:

Tres novedades...

:: Zona y otros poemas de la Ciudad y el Corazón, de Guillaume Apollinaire (Bartleby).

:: La rebelión de las provincias en España. Los grandes días de la Junta Suprema de Sevilla, 1808-1810, de Francisco de Saavedra (Alfar).

:: Cuaderno Alfar Ixbilia nº 10. Homenaje a Ángel Vázquez (Alfar).

... y tres recordatorios

:: Reiníciate. Si ellos cambiaron su vida, tú también puedes, de Antonio Fornés (Diëresis).

:: Escuela de frikis. El examen final, de Gitty Daneshvari (Montena).

:: 365 lugares de España que no puedes dejar de visitar, de Paco Nadal (Grijalbo Ilustrados).




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