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La Modelo, el Presidente y los Mirones

Perspectiva integral

Miguel Griot


Que Carla Bruni y Nicolas Sarkozy estén juntos, ya no es noticia. No hay medio de comunicación en el planeta, a excepción del diario gubernamental del Reino de Bután, que no haya hablado de ello. A mí lo que me llama la atención no es el romance en sí —el amor hace el mundo girar—, sino la práctica unanimidad de opiniones críticas sobre la conducta de la pareja. Me  pregunto, ¿qué les molesta?

Es inmoral

El presidente de la república francesa Nicolas Sarkozy acababa de romper de mutuo acuerdo con su pareja anterior. Lamentablemente Camilla Parker ya estaba comprometida y Sarko no tuvo otra idea que enrollarse con la bella Carla Bruni también sin compromiso conocido.  Elige. Dos personas libres se conocen y se enamoran. O. Político busca portadas y glamour,  top model quiere salir en más anuncios, así que llegan a un mutuo acuerdo para sacar el mayor provecho a su popularidad. ¿Con que versión de los hechos te quedarías? Gran parte de la prensa ha apostado por la segunda opción. 

Se exhiben

Nicolas Sarkozy y Carla Bruni aprovecharon unas cortas vacaciones para visitar  las pirámides de Egipto y las ruinas de Petra en Jordania. Carla Bruni vestía la última colección de lencería de Dolce & Gabanna y Nicolas Sarkozy iba en pelota picada mostrando su tatuaje de Amor de Madre. No. El presidente y la Top Model acudieron  de la mano y se dieron un par de arrumacos como cualquier otra pareja de turistas. Pero algunos medios de comunicación no lo vieron así. Acusaron a la pareja de querer desviar con su conducta la atención de los franceses sobre los graves problemas del país. Lo cierto es que si hubo trampa, la prensa cayó en ella. En su primera rueda de prensa en el Eliseo, la segunda pregunta que tuvo que responder Nicolas Sarkozy fue: ¿Cuándo se casa con Carla Bruni?

Fardan mientras los demás lo pasan mal


Nicolas Sarkozy y Carla Bruni tienen dinero, se nota. No parece que tengan reparo en gastarlo. Al mismo tiempo Francia sigue sin salir de una crisis económica que lleva arrastrando desde hace años. La imagen de la pareja disfrutando de los placeres de la vida, escuece a aquellos que no llegan a fin de mes. Quizás se identificarían más con la facha de un político como nuestro Felipe González en sus últimos años, ojeroso, patillas canosas, mofletudo,  trajes grises y andares lumbálgicos por sostener el peso de todos los españoles. Aunque lo cierto es que Sarko no ganó las elecciones prometiendo que iba a compartir el sufrimiento de los franceses, su promesa era acabar con él.

No engañan


Ni Sarkozy ha sido el primer presidente en enamorarse durante su mandato ni Carla Bruni la primera mujer en caer seducida por la erótica del poder. La única diferencia respecto a casos anteriores, es que ellos no se han escondido. Ni él ha mantenido un matrimonio ficticio ni ella ha tenido que jugar el papel de discreta concubina. Que es precisamente a lo que estamos acostumbrados, a saber: a que nos mientan. ¿Quizás lo que molesta es que ese romance sea más verdadero que el nuestro?




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