Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Pareciómelo

Pedro Vallín

Gerontocracia V

De cómo escribir columnas


Jóvenes indolentes perdiendo el tiempo y ensuciando

A continuación se detalla una guía fácil, a manera de decálogo, de cómo hacer una columna de opinión para ganarse un aplauso fácil del respetable. Obsérvese que para colocarse en ese púlpito no hace falta que el medio sea importante, porque la propia condición de la columna ya le hace a usted importante y mejor que todos los demás. Si cumple a rajatabla con las siguientes sugerencias tiene el éxito asegurado. Si con esto no consigue convertirse en tertuliano, no se preocupe, que un día de estos haremos un decálogo de tertulianos.

1.  Busque una noticia irrelevante, de las que sólo habría visto un lector de prensa extranjera o de periódicos raros y que de los convencionales han desaparecido al prescindirse progresivamente de los breves. Haga sobre ella un juicio de valor o un chiste sin gracia como si hubiera acertado a ver en ella una metáfora de algo importante.

2. Hable de algo cotidiano, los preparativos para la Nochevieja o similar, y vierta un montón de tópicos de fácil identificación estableciendo una distancia irónica con ellos, como si usted estuviese por encima del asunto.

3. Intente darse de baja de algún servicio con una operadora  de telefonía y relátelo con pelos y señales a manera de una versión low cost de El proceso de Kafka.

4. Salga a pasear por alguna zona bien conocida de su ciudad, cabréese con la cantidad de gente y turistas que la pueblan y escriba que las autoridades han dejado que las Ramblas o la Puerta del Sol se conviertan en infecto apeadero de mochileros borrachos y malolientes.

5. Olvide que usted fue un jovencito ruidoso y borrachuzo que meaba y vomitaba (o ambas) en cualquier rincón de la calle de madrugada y escriba contra el ruido nocturno y el botellón como si se hubieran inventado ayer.

6. Haga un elogio nostálgico del olor de los libros nuevos (olor a cola de pegar, que, como es sabido, era estupefaciente) y escriba contra el mundo digital.

6bis. Haga un elogio de los decorados de colores chillones de Brigadoon o El mago de Oz y a continuación insulte a los directores de arte que ambientan sus películas con fondos digitales de colorines. (Quedará mejor si, haciendo gala de una desvergüenza oceánica, significara que esos decorados digitales son "artificiales" y están "faltos de vida". O mejor, "faltos de alma".)

7. Coma en un restaurante caro (pasándole la factura al diario) y luego júzguelo (mejor mal que bien) como si todos los lectores supieran de qué habla cuando menciona la frivolidad que suponen las esferificaciones de trufa en tiempos de crisis.

8. Hable de cualquier asunto de actualidad con un taxista y luego reproduzca lo que le diga haciéndolo suyo e incluyendo algún polisílabo o cita culta para disfrazar la demagogia impresentable.

9. Mójese con algún asunto político, como si se estuviera jugando la vida, el exilio o el oprobio, a careta quitada y muy valiente, pero que sea del algún país muy alejado en el espacio y que a ser posible no tenga embajada.

10. Haga un decálogo apresurado sobre los defectos de los demás, como si usted fuera muchísimo más listo.

Estos diez mandamientos se resumen en uno: Sea viejo, empuje en el autobús, cuélese en el súper e insulte cualquier cosa que huela a novedad o juventud.

PD: Como todos necesitamos encontrar aprisco en la tormenta, Juan José Millás nos salva de todo este potingue de pereza mental. Seix Barral publica una estupenda antología de su peculiar y brillante modo de hacer columnas. Articuentos completos, se titula la cosa. Esa sería la otra manera.       




Archivo histórico